martes, 12 de marzo de 2024

El continuóse del empezóse de ustedes

En una tira de Mafalda, el genio de Quino, muestra a un joven de aquellos años 60 del siglo pasado, vestido “a lo hippie” que cruza a dos señores maduros. Mafalda observa sentada en el umbral de su edificio. Los hombres maduros comentan : “esto es el acabóse”. Mafalda, se les planta enfrente y los corrige: “no, es el continuóse del empezóse de ustedes”. 

Hoy vemos un delirio de fanatismo entre fascista, hiperliberal y oligárquico enseñoreado del poder. Una moda que ya han adoptado otros países. En el cumpleaños del hombre sencillo, austero y sabio que construyó la nueva oportunidad democrática en 1983, podemos decirle a muchos protagonistas del poder político y económico de nuestro país, que este delirio presente, no es otra cosa que “el continuóse del empezóse de ustedes”. 

Los sectores populares hemos cometido muchos errores. Además de la corrupción que ha “empetrolado” a toda la sociedad, nos hemos enamorado del poder y hemos desvirtuado y amañado las políticas públicas haciendo que no cumplan con su cometido de bienestar y progreso para todos, en especial para los menos favorecidos. Planteo esto en primera persona plural porque, a pesar de haber actuado (cuando me tocó) con la mayor dedicación y transparencia (con las equivocaciones de todo humano), soy parte de “la causa” popular y me hago cargo de sus contradicciones.

Mientras estos chicos que están hoy en el poder, se dediquen a destruir todo lo que puedan, vayamos reconstruyendo lo que se pueda, empezando por la autocrítica.

Como en 1968, estamos en medio del desierto. Hay que predicar incansables, como el Bautista, como hizo Alfonsín en tiempos de autoritarismo y violencia, contra viento y marea.

Raúl, desde su incansable pedagogía democrática nos había advertido de la posibilidad de un autoritarismo de derecha con apoyo popular. Ahora está servido en la mesa de la realidad y es necesario enfrentarlo. 

Son tiempos, como predicaba Yrigoyen luego del golpe de 1930, de “empezar de nuevo”. 


viernes, 8 de marzo de 2024

Mártires del 8 de marzo

8 de marzo de 1908, unas obreras de la fábrica Cotton de Nueva York declaran huelga con permanencia en el lugar de trabajo. Pedían una jornada de ocho horas (trabajaban diez y hasta doce horas) e igual salario que los varones que realizaban la misma tarea. 

Fueron encerradas y se produjo un incendio. Murieron ciento veintinueve obreras.

Pasaron muchos años desde entonces, más de cien y se siguen reclamando las mismas cosas. 

Es por eso que hoy no es un día de festejos y flores sino de reflexión y compromiso con los derechos básicos de los trabajadores. También por el respeto al derecho a peticionar.

Banalizar los hechos importantes y convertirlos en un “festejo” inocuo es una falta de respeto a las mujeres y a todos los seres humanos que sufren abusos de parte de los poderosos. 

Nuestro eterno agradecimiento a las mártires del 8 de marzo de 1908

jueves, 18 de enero de 2024

Porque Illia sigue vigente...A 41 años de su muerte, 18/01/2024.


Arturo Umberto Illia murió hace cuarenta y un años. Gobernó hace sesenta años. Sin embargo su circunstancia fue similar en muchos aspectos. Sucedió a un gobierno orientado por Álvaro Alsogaray con un plan muy similar al actual y, fue derrocado por el general Onganía que "continuó" el "liberalismo autoritario" (valga la contradicción) con Adalbert Krieger Vassena. Por eso su legado nos sigue interpelando. Está vigente. Reproducimos una nota de la Fundación "Arturo Illia" que nos hiciera llegar Enrique Illia.

Los logros fueron producto del marco conceptual progresista, voluntad y decisión política, equipos políticos-técnicos, capacidad de gestión, transparencia.

La Argentina vivió la vigencia de un breve periodo de estado de bienestar, 32 meses entre 12/10/63-28/6/66.

Tuvo una visión Humanista, Universal e Integral del mundo, preocupado por el rol de la Argentina.
Amante de la paz, la Democracia, la Constitución y la Ley, en su mensaje al asumir plantea...
"Si nos esforzamos en formar una conciencia nacional, con justo contenido moral, no nos desesperaremos nunca, ni nos agotará cualquier encarnizada adversidad"

Su gobierno se ocupó de todas las áreas con políticas integrales, en la economía, impulsó el funcionamiento de la capacidad ociosa industrial, exportó los excedentes de la producción agropecuaria a China y Rusia cuando no teníamos embajada bajo la guerra fría, consiguió mejores precios, le pagaron en libras esterlinas, pagó un plus a los productores.

En simultáneo sancionó la ley de abastecimiento para cuidar al productor y al consumidor, combatir la intermediación, regular precios, con esa ley permitió la creación de mercados centrales, sancionó la ley de salario mínimo vital y móvil para mejorar la capacidad adquisitiva de los sectores medios y bajos.

Sancionó la ley de medicamentos, consideraba a estos un bien social, aseguró calidad de sus componentes y precios por estructura de costos.

También expresó...
"El concepto social de la democracia no es nuevo, se nutre de la filosofía social contemporánea".
"Las estadísticas demuestran que se ha ido disminuyendo la participación laboral en el producto nacional, evidente injusticia social, ha perjudicado el desarrollo nacional".
"Sólo será justo nuestro orden social cuando se logre que los recursos humanos y los materiales, unidos al avance técnico del país, permitan asegurar la satisfacción de sus necesidades físicas y espirituales".

En su gobierno se puede constatar lo siguiente:

La participación de los trabajadores en el PBI pasó del 36.5 al 41% en el periodo 63-65, el PBI creció 10,3% en el 64, 9,2% en 65.

El PBI industrial creció en el 64, 18,9% y en el 65, 13,8%. 
El consumo creció 10% y la inversión 26%.
Disminuyó la deuda de 3.400 millones de dólares a 2.600.
El salario creció de diciembre 63 a diciembre 64, 9,6%.
La desocupación paso del 8,8% a 5,2% en el 66.
Se privilegió la educación como pilar de la gestión de gobierno, el presupuesto de educación, evolucionó desde el 12% en el 63, al 17% en el 64, y al 23% en el 65. 
Puso en marcha el Plan Nacional de Alfabetización, convoco a Luz Viera Mendez de la UNESCO para que condujera este plan, en el padrón electoral del 63 de 11 millones de electores había un millón cien mil analfabetos, para llevar adelante el plan se construyeron 12.500 centros de Alfabetización en todo el país.
Fue una época de oro para la investigación, la ciencia y la tecnología, frustrada por la noche de los bastones largos.
Anuló los contratos petroleros una decisión de soberanía política, estratégica para la autonomía energética, le otorgó a YPF la conducción de la política Petrolera, YPF exploraba, extraía, refinaba, transportaba, comercializaba el petróleo y sus derivados, aumentó al doble la producción de gas y carbón, impulsó la energía hidroeléctrica, licitó la obra de Chocón Cerros Colorados.
Política de vivienda social, plan de ayuda técnica y esfuerzo propio, con financiación del Banco hipotecario, bajo el costo del m2 de 90 a 50 dólares, se entregaban sin pago previo a 10 años, con un 20% del ingreso del núcleo familiar.

Sobre política Internacional Illia adoptó una posición Yrigoyenista de defensa de la Autodeterminación de los Pueblos, logró la Resolución 20/65 de la ONU que imponía al Reino Unido negociar la soberanía de Islas Malvinas.

Impulsó el proceso de integración Latinoamericana, la defensa de la paz y el respeto entre los pueblos.
"No habrá para nosotros, países grandes que debamos seguir ni paises chicos que debamos dirigir. Habrá solamente pueblos y seres humanos igualmente respetables, a cada uno de los cuales ofrecemos una amistad sin prevenciones".
"Debemos tener en cuenta que la paz ya no consiste sólo en el equilibrio de poder de las grandes potencias, sino también en dar a las naciones sin desarrollo las oportunidades y medios para hacer desaparecer la tremenda humillación de su desigualdad y de la miseria en que viven sus habitantes".
"Para universalizar la paz, hay que universalizar el progreso y el bienestar"
"Los marcos políticos y económicos de gestión para la construcción de un mundo libre y democrático".
"Mejorarlo procurando la paz entre las Naciones, la igualdad entre los pueblos, el respeto de sus soberanías, el reconocimiento de los derechos humanos, la institucionalización universal de la libertad, la plena vigencia de los derechos sociales y la mejor distribución de los ingresos internacionales".

En la conferencia ante la prensa extranjera en julio/64 Illia planteó su visión de los desafíos "El mundo se ha achicado, por las nuevas comunicaciones, se han ampliado las posibilidades de conocimiento en todos los órdenes, nos obliga a compartir responsabilidades, no solo nuestro ámbito Panamericano, que lo deseamos sólido y fuerte en forma definitiva.
Deseamos proyectarnos con sentido Universalista, para participar en esta civilización que se transforma, debemos hacerlo con nuestras creaciones culturales, científicas y con un principio de moralidad".

"En esta época la revolución no es noticia.
La revolución es la investigación.
La revolución la hace el hombre alejado de la noticia.
¿Qué es lo que va a dirigir el mundo?
La gran revolución de está época la hicieron algunos científicos que lograron la desintegración del átomo.
Estamos en una época que nace, se conducirá de acuerdo con estas investigaciones, realizan la verdadera revolución universal".
"Exponer nuestros planes que se traduce en 4 o 5 enfoques que hacen a la infraestructura económica de la Argentina y no sentarnos simplemente para discutir un negocio, sino para discutir sobre el futuro y la seguridad de nuestro país y América".
"Y le decimos al mundo que tenga capacidad técnica y de inversión"....
"Estamos todos unidos en la vieja y misma rebelión, de igualarnos todos, los hombres que lucharon por la libertad de América tuvieron la misma finalidad".
"El mundo ha cambiado por esta revolución de las ideas de la tecnología y la ciencia.
La ética y la moral son las banderas de los hombres que nos dieron la independencia"
"Debemos luchar por el hombre mismo, porque es la evidencia humana la que hace tambalear a los tiranos y falsos dioses. Y si no sabemos con seguridad que nuestra verdad es la verdad, sabemos bien en cambio, donde está la mentira".

También fue honesto y austero.

Museo Casa Natal.
Fundación Arturo Illia para la Paz y la Democracia.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Topadora pseudo liberal

Con una serie de afirmaciones trasnochadas, extraídas de “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand, el Presidente de la República busca justificar la serie de mazazos a la juridicidad y a los derechos básicos de los ciudadanos. El decretazo que pretende abrir la puerta del gallinero al zorro para que, con total libertad, comercie con las gallinas.

Además de haber comenzado con una afirmación mentirosa: jamás Argentina fue primera potencia económica. Tuvo muy alto nivel de producto bruto (que no se distribuía sino que se lo quedaba la oligarquía ganadera de fines del siglo XIX y principios del XX) pero siempre fue un país dependiente, como todos los países sudamericanos, del Imperio Británico y, después de la segunda guerra, del poder político/económico de Estados Unidos. Los gobiernos conservadores/liberales previos a los gobiernos radicales de Yrigoyen y Alvear, a pesar de su gran concentración de la riqueza fueron los gestores de la educación pública, universal, laica y obligatoria. También los creadores de la red de hospitales públicos y gratuitos de altísimo nivel. Desde esa afirmación equivocada, en adelante, el Presidente fundamenta su topadora pseudo liberal en una cadena de falacias y agresiones innecesarias. 

Es imprescindible reducir el déficit fiscal, por supuesto que sí. Sin embargo no es desmantelando derechos de los ciudadanos comunes que se logrará, sino recomponiendo un sistema impositivo perverso y armado para la evasión y para que más de la mitad de la actividad económica argentina sea clandestina. Ahí está el monstruo que hay que matar. Al poderoso, no a los débiles. A los victimarios y no a las víctimas. 

Todos los países considerados adalides de la “libertad” tienen sistemas regulatorios de todos los niveles de actividad económica para evitar los abusos de los poderosos que, de otra manera, actúan arrasando con la riqueza de todos. Porque la riqueza es una construcción social, no brota solamente del filo de los billetes sino de la transpiración de los que trabajan. 

Deseo que los ciudadanos argentinos sepamos ver esta agresión y encontremos la manera civilizada de defendernos.

lunes, 10 de julio de 2023

EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO


Luis Carlos Aguirre

En 1901, en tiempos de la presidencia de Julio A. Roca (padre), el de los billetes de $ 100, su ministro de guerra, General Pablo Riccheri, diseñó un sistema militar copiado del prusiano. Se buscaba tener tropas permanentes, en cantidad suficiente como para "disuadir" a eventuales países agresores. En aquel tiempo todavía la cantidad de tropa movilizada era sinónimo de fuerza. Las Fuerzas tendrían oficiales y suboficiales de carrera, con entrenamiento permanente y tropa con entrenamiento básico que, a fines presupuestarios, se obtendrían de la obligación de todos los ciudadanos varones de entre 20 y 21 años, de prestar un "Servicio Militar" obligatorio por ley durante un año o dos, según las necesidades.

De esta manera, en tiempos de un muy posible conflicto con Chile, se obtenían unas fuerzas acordes con los años que corrían y se iban integrando a los hijos de los inmigrantes al compromiso de defensa nacional. Pero, esencialmente, se podía tener un ejército y una armada poderosa en efectivos con un presupuesto relativamente cómodo.

El sistema colapsó ochenta años después, en la única experiencia bélica que tuvo la Argentina en el siglo XX, el conflicto del Atlántico Sur. No me parece necesario profundizar sobre el conflicto porque me desviaría del tema y cambiaría el sentido de estos razonamientos. A pesar de ello creo, con lo poco que conozco del tema técnico militar y las conclusiones del "informe Rattembach", que el desempeño de las Fuerzas Argentinas fue heroico pero la falta de equipamiento y entrenamiento adecuado fueron terribles[1]. Las fuerzas del Reino Unido no podían entender cómo se había llevado al frente a muchachos de 18/19 años sin entrenamiento ni equipamiento.

Desde el punto de vista militar es una antigüedad, un sistema arcaico que cada vez menos países mantienen vigente. No es efectivo en lo técnico militar y genera todo un malestar social ante la leva forzosa. La resistencia de la población es muy importante y el "beneficio" es militarmente nulo.

En Argentina, con la vuelta a la democracia, el gobierno del Dr. Alfonsín, comenzó a implementar el sistema de "soldados voluntarios" (con sueldo y entrenamiento más intensivo que de los soldados conscriptos), tendiente a ir disminuyendo gradualmente la cantidad de ciudadanos convocados, con el objetivo de eliminar el sistema. Con las diferentes crisis militares que sufrió la democracia incipiente y la crisis económica que se desató sobre el final del primer período constitucional, este proyecto, como otros, quedó en la nada. El Dr. Menem no modificó el esquema y, de manera puramente oportunista, al producirse el asesinato de un soldado conscripto (el Soldado Carrasco) con otros antecedentes similares, eliminó el Servicio Militar obligatorio de un plumazo. Esta medida contó con gran apoyo popular en su momento y llevó a las fuerzas a tener que nutrirse de tropa voluntaria. Estos soldados voluntarios, son, al igual que cualquier efectivo armado, empleados del estado y no ciudadanos obligados a prestar un servicio que no desean.

Esto desde el punto de vista de la defensa nacional. Es de notar que, durante los casi cien años en que estuvo vigente el sistema, en muchos casos sirvió para alfabetizar muchachos de zonas alejadas de las ciudades, detectar enfermedades como el "mal de Chagas-Maza", aprendizaje de oficios, etc. Estas actividades pueden calificarse de positivas, pero no son funciones de las Fuerzas Armadas. Las Fuerzas Armadas han de estar preparadas técnica y moralmente para defender a la patria, no para cubrir deficiencias de las áreas sanitarias, educativas y sociales del Estado.

Hoy tenemos graves problemas sociales porque vemos jóvenes que, salidos de control, son protagonistas constantes de hechos graves, algunos directamente delictivos. Es insoslayable que la sociedad entera, guiada por el Estado, tome cartas en esta grave problemática.

Sabemos que estas circunstancias no son un problema de corta data ni de fácil resolución. Hay toda una cultura de individualismo exacerbado que se ha generalizado. La falta de trabajos genuinos, de una sociedad económicamente en decadencia, ha determinado que mucha gente "sobre". El desquicio del sistema educativo y la falta de horizonte de los que logran estudiar, son otra realidad constante. A eso debemos sumar una seria disgregación social, el ingreso del narcotráfico como un "estado dentro del estado" y la descomposición ética de las fuerzas policiales. Todo esto genera un caldo de cultivo tendiente a buscar  la "salida autoritaria" para resolver problemas que requieren autoridad. Claro que sí, pero no la autoridad de la jineta sino la autoridad de la ética.
Una sociedad que ha tolerado que sus más encumbrados dirigentes se enriquezcan desvergonzadamente desde el poder sin reaccionar, ahora debe asumir su responsabilidad y exigir el cumplimiento de las leyes y actuar en consecuencia.  Si no logramos que los ciudadanos usen los cestos de papeles en la vía pública, ¿vamos a detener la penetración del narcotráfico? Aunque parezca una comparación exagerada, debo afirmar que no. NO.

Entonces, en vez de pedir un Servicio Militar que no tendría otra función que "disciplinar" muchachos vagos, en vez de mejorar las Fuerzas Armadas, debemos dedicarnos a "disciplinar" las conductas sociales e individuales. Exigir a los gobernantes que resuelvan estos temas y que sean ejemplo para la sociedad. Y, además, ser ejemplo para nuestros hijos. La educación no es función exclusiva de la escuela, es una tarea indelegable de toda la sociedad... la escuela solamente brinda una parte.

La delincuencia generalizada es consecuencia de una sociedad enferma, vayamos aplicando los antibióticos pero, también, cambiando la dieta y las costumbres. De otra manera será como los que adelgazan tomando anfetaminas, en cuanto pasa el efecto engordan mas que antes y destruyen sus glándulas. Seamos adultos de una vez por todas.



[1] “…Nuestras FF.AA. demostraron en el conflicto, las siguientes debilidades:
a. Deficiencias en el accionar conjunto, según fue referido en el subtítulo anterior.
b. Falta de desarrollo equilibrado y armónico del equipamiento de cada Fuerza, sujeto ello a las necesidades de la guerra moderna y las hipótesis de guerra existentes.
c. Falta de una fuerza submarina adecuada.
d. Falta de una aviación modernizada para la guerra en tierra y en el mar, y de medios aéreos de exploración y reconocimiento adecuados.
e. Falta de fuerzas terrestres actualizadas profesionalmente, en especial para el combate en horas de oscuridad.
f. Ausencia de una logística organizada y conducida con criterio conjunto.
g. Falta de fuentes diversas para la obtención de armamento y de una adecuada capacidad de autoabastecimiento, por ausencia de tecnología propia y de industrias de guerra suficientes.
h. Falta de adiestramiento suficiente en las FF.AA. para el aprovechamiento integral de la electrónica en todos los ámbitos de la guerra moderna (Aire, agua, tierra).

lunes, 29 de mayo de 2023

Revolución en paz

 A veces creo encontrar la mirada política puesta en un horizonte desértico y amenazante. A ninguno de los protagonistas de los diferentes espacios los veo ocupados en la resolución de los grandes problemas de la Argentina.

Es necesario dejar de lado los slogans y los intereses descontrolados de los grupos de poder económico. El poder económico es necesario pero es una fuerza que debe entender que la creación de riqueza es una construcción social. La clásica definición de colaboración equilibrada entre la fuerza del capital y la fuerza del trabajo es esencial de ser recuperada y puesta como mantel de la mesa adonde se sienten los actores de poder a conversar. 

Y el poder político, también en una definición clásica, es el árbitro pero un árbito que tiene por delante toda la sociedad, los que producen y los que no, los honestos y los deshonestos, todos son parte de la sociedad y todos, además de derechos tienen deberes. En una sociedad equilibrada todos deben estar incluidos. 

La sociedad no es asimilable a una empresa sino a una familia. En la familia no mandamos a los chicos a pedir en la calle sino a la escuela a prepararse para el futuro, no ponemos a los viejos en la calle a que mueran de frío como los esquimales. En la familia incluimos a todos (o al menos debiéramos hacerlo). Esto es lo que debe hacer la sociedad.

Por eso creemos que, esencialmente, un gobierno debe procurar, sin dilaciones ni especulación:

* Hacer que toda la actividad económica sea legal y aporte a la riqueza general (labor real y efectiva del control aduanero e impositivo). La ilegalidad en la actividad económica/laboral es mentira que no aporta, aporta a la caja negra de la corrupción y el poder mafioso a través del soborno (vulgo: "coima"). Asistimos a la paradoja de que haya "estadísticas" de trabajo en negro, como si fuera una categoría más y no un delito. 

* Adecuar el sistema impositivo a la realidad, disminuyendo la carga pero universalizando su aplicación. Todos pagan, en consecuencia todos pagan menos.

* La vigencia de los puntos anteriores implica que toda relación laboral debe ser legal, generando, en consecuencia, una mayor fuente de recursos para el sistema de salud, para el sistema previsional y de protección social.

* Acción implacable de lucha contra la corrupción tanto pública como privada. No solamente igualdad ante la ley, el funcionario público debe responder con mayor transparencia por el crecimiento de su patrimonio y el de su entorno. La ética ha de ser la prioridad en toda la actividad pública y privada por sobre todas las cosas. No un moralismo mojigato sino una valoración esencial de la conducta republicana de los representantes políticos y sociales.

* Reforma de las normas de representación gremial, tanto patronal como de los trabajadores, garantizando la alternancia y la representación de las minorías en estas organizaciones. De esta manera se procurará una representación genunina de los intereses de los trabajadores o pequeñas empresas por sobre las castas de grupos cuasi mafiosos.

Y finalmente, ¿quiénes están en condiciones de encarar una tarea así? Son postulados tan simples que parecieran imposibles de aplicar. Ante todo debe haber un convencimiento social de estas prioridades. Luego, un gran acuerdo de los actores políticos de este marco de acción. Un gran acuerdo ético, una "Multisectorial de la ética" (como hubo una multipartidaria política sobre el final de la dictadura).

El radicalismo, uno de los partidos que tiene representación territorial más extendida y arraigada, es uno de los actores principales, tal vez el principal. La tradición de presidentes y funcionarios éticamente incuestionables que ha tenido el radicalismo a lo largo de su vigencia en la historia política lo ponen en una posición de tener que asumir esta responsabilidad.

La Unión Cívica Radical deberá asumir este desafío, liderar un espacio de transformación esencial y profunda de los valores vigentes en la sociedad. Deje de ser furgón de cola de una variante conservadora del sistema actual y se ponga al frente, como la locomotora del viejo tren que debe volver a recorrer el camino de "revolucón en paz" (al decir de Arturo Illia).


¡Adelante radicales!

martes, 19 de julio de 2022

“PLANEROS”

 


Tal vez vaya a decir cosas que no le van a gustar a nadie. Y bueno, tengo espalda para que se me enojen los amigos de todos los costados. 


En estos días las empresas de transporte colectivo de “área metropolitana” han decidido reducir sus servicios debido a retrasos en recibir los subsidios de parte del gobierno nacional. Es decir que, las empresas (no los usuarios, ni los empleados de las empresas), necesitan ayuda del estado para poder brindar sus servicios. Servicios que, día a día, son peores. 


Esta noticia, que puede ser transitoria, me ha hecho pensar que, de una manera u otra todos los argentinos (o la gran mayoría) somos “planeros”, calificativo despectivo utilizado para designar a las personas beneficiarias de algún tipo de apoyo económico de parte del estado en los últimos veinte años. Siempre recuerdo a los amigos influenciados por la prédica de algunos comunicadores (¿o incomunicadores?), que el primer plan social de que se tenga memoria o registro, fue instituido por el Dios  de Israel para ayudar a su pueblo peregrino por el desierto a subsistir hasta llegar a la “tierra prometida”.  Una sociedad no es una empresa en que, el que no produce, queda afuera. En una sociedad deben estar todos “adentro”, entonces, si no hay capacidad para que cada cual viva de su trabajo, habrá que asistirlo hasta que esté en condiciones de valerse por sí mismo. Esto ya lo hacían los atenienses (que no eran peronistas) con las comidas comunitarias o Margareth Thatcher (que no era radical ni socialista) con los seguros de desempleo. 


El tema es que estamos en una sociedad “subsidiada” por todos lados, sobre todo en el “área metropolitana”. Se subsidian a los empresarios del transporte, a los desocupados o subocupados, a los consumidores de gas natural o luz eléctrica. Se subsidia a las empresas haciendo la vista gorda para que tengan personal sin registrar o facturando como monotributistas. El propio estado, en todos sus niveles tiene empleadas que “facturan” en vez de recibir un salario, es decir están en una relación de dependencia disfrazada, evadiendo aportes y beneficios. 


Con todas estas irregularidades, con tal vez más de la mitad de la economía funcionando de manera clandestina (y “aportando” a las cajas mafiosas de la corrupción para poder hacerlo), con una inacción terrible de organismos como la Aduana que no controla las entradas y salidas de bienes (y ni hablemos del tráfico de sustancias ilegales o de personas que son temas mucho más graves). Con todo este panorama, el estado funciona, mal, pero funciona. Esto quiere decir que si cada cual cumpliera su deber y no hubiera actividad económica clandestina el nivel de recaudación genuina sería enorme. No se resolverían muchos problemas de fondo pero el sistema sanitario no estaría en crisis, el sistema jubilatorio no estaría quebrado, los trabajadores ganarían lo que dicen sus convenios colectivos de trabajo y gozarían el derecho a protección sanitaria y no haría falta que las empresas de transporte estén subvencionadas para sostener un precio de servicios desactualizado. El gas y la luz podrían tener el precio que deben tener. La educación pública podría resurgir y dejar de ser un gran comedor comunitario.  


Hay miles de problemas estructurales que resolver, estas reflexiones no pretenden negarlos, solamente poner blanco sobre negro una actitud de necesario sentido común.

No creo estar planteando una revolución, ningún cambio de estructuras. Simplemente que el juez juzgue, que el legislador legisle y que el gobernante gobierne.


Lamento, como plantea el periodista Enrique Vázquez, no tener casi ninguna esperanza de que estos puntos, muy básicos y sencillos, puedan ser resueltos porque ningún actor de los que presenta  “el mercado político” actual ofrece la más mínima garantía de racionalidad y honestidad intelectual (y de la otra casi tampoco).


Así y todo, quienes tenemos la bendición de trabajar cada día, seguiremos haciéndolo y sembrando semillas de esperanza para forzar a un inevitable amanecer. 


domingo, 1 de mayo de 2022


 En momentos en que casi todas las construcciones institucionales, nacionales e internacionales se caen, recordar el 1 de mayo de 1886 debiera ser significativo. 


Quienes debieran ser los representantes de los intereses de sus pueblos, aquí y en casi todo el "mundo occidental", se han convertido en una "casta" alejada de su razón de ser y sostienen sus privilegios de cualquier manera.


La nueva guerra en Europa, desnuda esta tendencia y pone blanco sobre negro el lenguaje real de estas castas. 


Es decir que todos las "normas" (leyes, decretos, regulaciones) aceptadas casi universalmente han sido convertidas en letra muerta. Cayeron bajo el poder incontrolable de la violencia como única ley.


Nuestro país, latinoamericana y frágil construcción política, en su historia de desencuentros y enfrentamientos parecía haber recuperado la intención de ser un país serio y respetuoso de sus leyes a partir de diciembre de 1983 luego de la noche trágica de la última dictadura. Sin embargo no ha sido capaz de hacerlo y, en los últimos años, la convivencia entre la vigencia de la ley y la presencia de una "sociedad de hecho", clandestina. Desde la actividad económica "informal" hasta la administración de "justicia" por medios violentos y cada vez más incontrolados. En medio de este panorama apocalíptico, hablar de la jornada laboral de ocho horas y de los demás derechos de los trabajadores pareciera ser, al menos, ingenuo.


Sin embargo, hoy en día, sin dejar de tener un ojo puesto en la defensa de la vida, en el campo económico y laboral, lo primero que debemos reclamar como sociedad y como trabajadores es la vigencia de la legalidad. 


La actividad económica clandestina y, su consecuencia inmediata, la falta de derechos laborales de quienes trabajan en esa "economía negra", es tolerada y, en muchos casos, promovida por las autoridades. Es decir que quienes debieran proteger a la sociedad y velar por el cumplimiento de las leyes, son cómplices o promotores de la ilegalidad.


Se promueven "reformas" del sistema de derechos laborales y del sistema previsional. Reformas que siempre van dirigidas a reducir los derechos de los trabajadores para mejorar el "costo laboral". La "reforma" debe ser en sentido contrario: incorporar a la legalidad a toda la actividad económica. Esta actitud, junto con una reducción proporcional de las cargas impositivas y previsionales, comenzaría a poner orden y previsibilidad en una sociedad desorientada cada vez más tentada a seguir los cantos de sirena del autoritarismo.

En 2022 en Argentina, para conmemorar a los mártires de 1886, debemos luchar por la vigencia plena de los derechos consagrados en el art 14 bis Constitución. Terminar con la economía y el trabajo clandestinos. Es la gran reforma necesaria.


El primero de mayo recordamos la lucha y el sacrificio de los Mártires de Chicago en 1886, renovemos entonces el compromiso y continuemos con su lucha. ¡Adelante, siempre adelante!






viernes, 10 de noviembre de 2017

Setúbal, 49 años después...

Apertura Luis "Changui" Cáceres

Año 1968. Según cuenta el "Changui" Cáceres eran 33 muchachos (treinta varones y tres chicas), estudiantes radicales que, reunidos en ese lugar de Santa Fe se comprometieron a trabajar por elecciones libres y sin proscripciones. Esa confluencia, en tiempos del dictador Onganía (con los partidos políticos "disueltos") y del auge de los movimientos insurgentes armados, era casi una locura. Fueron el germen de lo que luego fue el llamado "alfonsinismo" que ellos denominaron Junta Coordinadora de la Juventud Radical que integrando el Movimiento de Renovación y Cambio, recuperó para el radicalismo la vocación de poder y, en 1983, fueron los protagonistas de la recuperación de las instituciones democráticas. 

El 5 y 6 de noviembre hubo un "nuevo Setúbal" con 451 protagonistas. Inquietos por la situación del país y del radicalismo debatieron siete horas el domingo y tres más el lunes. De esos debates surge el documento que reproduzco a continuación.

          
  
Los radicales somos la UCR.
 
La reconstrucción del radicalismo. 
Pensando en la Republica, salvemos el partido.
La historia reciente deja sus enseñanzas.

Los acuerdos fijados en el marco de los pronunciamientos del máximo organismo partidario, facilitaron el cierre de una etapa y la puesta en marcha de un nuevo clima republicano.

Medio millar de radicales de todas las provincias y CABA, reunidos en Setubal, asumimos ahora un nuevo desafío. Los hombres y mujeres del radicalismo hemos creado este ámbito de debate y reconstrucción porque las instituciones partidarias no habilitan hasta hoy la deliberación horizontal y democrática.

La pretensión de algunos sectores, propios y ajenos, de licuar el radicalismo en otros espacios, merece nuestro rechazo total.
  • Rechazo porque la pretensión de disolver el radicalismo es solo un proyecto suicida para la República que se esta recuperando.
  • Rechazo porque la identidad partidaria debe preservarse en todos los ámbitos de la representación institucional.
  • Rechazo porque una democracia con la UCR débil es una democracia frágil.
Por eso reafirmamos:
  • Nuestra identidad partidaria.
  • Nuestro compromiso con los desposeídos.
  • Nuestra demanda de políticas publicas que reparen la fragmentación social, instauren la justicia distributiva, defiendan a ultranza los derechos humanos, recuperen un camino consistente y ecuánime hacia el desarrollo económico e impulsen la integración latinoamericana.
  • Nuestra exigencia para que el próximo Comité Nacional exprese la identidad partidaria, reafirme la soberanía política del radicalismo, ponga en valor su independencia de criterios, recupere sus niveles de representatividad con la sociedad y establezca un dialogo constructivo con el gobierno.
  • Nuestra decisión de reclamar a la Honorable Convención Nacional un rol protagónico en la consecución de esos objetivos.
  • Nuestra convicción de que estamos asistiendo al comienzo de una nueva etapa para el radicalismo como factor de equilibrio garante del sistema político nacional y el reconocimiento a la necesidad consecuente de refuncionalizar su organización.
Una nueva etapa que debe estar caracterizada por
  • la recuperación de la militancia, 
  • la horizontalidad en la toma de las decisiones, 
  • la reconstruccion de los mecanismos de representación politica, desde abajo hacia arriba de esta herramienta fenomenal que la historia argentina nos ha dado y que estamos dispuestos a recuperar, preservar e impulsar para las próximas generaciones.
En esta dirección, quienes participamos de Setubal, hombres y mujeres radicales, nos ponemos en marcha, hoy, aquí y ahora, junto a sectores de nuestra militancia juvenil, universitaria, barrial, gremial y de los pueblos originarios, para consolidar este camino iniciado para recuperar la practica democrática interna, el debate de ideas y la formación política de las nuevas generaciones.

Orgullosos de nuestra historia, responsables con el presente y asumiendo el compromiso de transformar el futuro dándole continuidad al trabajo cotidiano y militante en cada región y distrito del país.

Como decía Lebensohn: doctrina para que nos entiendan, conducta para que nos crean.


Participación Juan Manuel "Cachi" Casella:




Participación Luis C. Aguirre:



Participación Sebastián Cáceres:







Participación Alejandro Burgueño:



Cierre de Luis "Changui" Cáceres:





miércoles, 6 de septiembre de 2017

¿Qué puede decirse de un 6 de septiembre en Argentina en 2017?


 ¿Qué puede decirse de un 6 de septiembre en Argentina en 2017?

Tal vez en aquel año de 1930, cuando todavía los autoritarismos populistas europeos no habían mostrado lo peor de su locura, es decir que los grupos de poder todavía no habían terminado de “ponerle fichas” a esos autoritarismos infames, de los que todavía no logramos liberarnos, no se pensaba en las consecuencias a largo plazo de lo que se gestaba.


Año 1930 en Argentina. Un grupo de autoritarios, a grupas del caballo de un general (de esos que no habían oído el silbido de una bala, al decir de Borges), expulsaron del poder a mucho más que un gran presidente, del mentor del voto popular libre y universal. Expulsaron la voluntad popular y la posibilidad de crecimiento de los derechos de los ciudadanos.

Montados sobre la moda ideológica de aquel tiempo y sobre los intereses amenazados de las petroleras extranjeras y los viejos “aristócratas” ganaderos del viejo “régimen falaz y descreído”, tomaron el poder.

La democracia siempre es imperfecta, tan imperfecta como sus actores (los humanos). Las imperfecciones de la democracia siempre se superan con más democracia, con mayor participación. No se acaba una enfermedad terminando con el enfermo.

Esa locura de terminar con la democracia para “poner orden” y “terminar con los males de la democracia” duró, con excepciones y cortos períodos de vigencia del sistema democrático, hasta 1983. Fue acentuando su locura y su cinismo hasta, luego de un baño de sangre interno que todavía no terminó de cerrarse, llevar al país a una guerra absurda (como todas las guerras).

Cuando los autoritarios, al servicio de las aves de rapiña del poder económico concentrado, seducen a los ciudadanos con su prédica de “eficiencia y orden”, expulsan a personas como Yrigoyen, expulsan la voluntad popular, expulsan el crecimiento social, el verdadero desarrollo económico, expulsan el futuro.

Ahora que, desde el futuro, vemos aquel 6 de septiembre de 1930, no podemos hacer otra cosa que indignarnos contra los que todavía siguen seducidos por los autoritarismos y los que, sobre los acentuados defectos del sistema democrático, siguen pensando en terminar con las enfermedades matando a los enfermos.

Una sociedad estable, previsible, con horizontes de crecimiento para todos sus miembros, no se construye descartando “al otro”. Se construye con todos. La sociedad tiene el deber de incluir a todos en su seno, no puede excluir a nadie. Tiene la obligación, a través de sus instituciones, de generar un lugar para cada uno (como individuos y como grupos). Un lugar que no sea un campo de concentración, un lugar con horizonte.

Todos tenemos que ser conscientes de esto. Todos tenemos que comprometernos con esto. Nunca las diferencias de ideas y de intereses pueden superar esta premisa.

Hoy el antiguo “régimen falaz y descreído” nos quiere poner ante una nueva opción equivocada que, si bien no pareciera pretender atentar contra el sistema democrático, puede llevárselo por delante junto con los derechos de los más débiles.

Con la excusa del “costo argentino” se pretende acabar con los derechos laborales, con la excusa de una presunta vetustez del sistema de partidos se busca (y se lo han logrado en los hechos) convertirlos (a los partidos) definitivamente un una instancia gerencial de “la gran empresa política”.

Es una responsabilidad de todos, saliendo de la falsa opción “cristinomauricia” que desvía la mirada de la realidad, retomar la creación política desde su célula básica, que son los partidos.

A ver si puedo hacerme entender: los partidos no deben ser (como se han convertido) en una federación de dirigentes y sus empleados. Deben ser una instancia de participación y promoción de todos los que piensan de manera similar, para generar opciones políticas y promover a quienes han de llevarlas a cabo, por medio de la voluntad de todos ciudadanos.

Este es el desafío del recuerdo actualizado de aquel 6 de septiembre de 1930. Haber dejado caer al sistema de partidos, con todos sus defectos y sus virtudes, en aquel tiempo, le ha costado a la Argentina muchos años de desencuentro y derramamiento de sangre.

Los que pretendemos seguir el legado de don Hipólito tenemos una gran responsabilidad en este sentido. Una responsabilidad que debemos contagiar a los demás ciudadanos. No nos hagamos los tontos buscando un carguito o una ventajita. Aquel 6 de septiembre nos interpela, sepamos ser dignos en nuestra respuesta.


Luis Carlos Aguirre

martes, 11 de octubre de 2016

HIPÓLITO YRIGOYEN


Para leer artículo o descargarlo, hacer "click" sobre la imagen.
 Hipólito Yrigoyen fue un personaje particular en la política argentina y, hasta donde he visto, en la política en general. Hace muchos años leí la historia del “presidente peregrino” de México, don Benito Juárez... creo que don Hipólito era de esa clase de personas.

Ha tenido actitudes y tomado decisiones que ahora, “con el diario del lunes”, nos parezcan equivocadas, pero su presencia en la evolución política de esta parte de América, es esencial. Sus misterios, sus giros lingüísticos, su parquedad son solamente el barniz exterior de una personalidad profunda.

La necesidad de que “los pueblos dejen de ser gobernados para comenzar a gobernarse” sigue estando presente en una Argentina en donde las instituciones de la democracia son, en muchos lugares (miren hoy por lo que se empieza a desnudar en Tucumán, como botón del muestrario) todavía “letra muerta”… ya ni se preocupan de mentírnoslas en las escuelas, directamente se las desconoce.

Funcionarios que se mofan de los derechos de sus conciudadanos y se jactan de su abuso de poder, de su enriquecimiento espurio y de su complicidad con el delito, siguen siendo “el régimen” contra el que luchaba Yrigoyen y que pretendía desterrar con la presencia real de la voluntad popular en la toma de decisiones.

Por eso, quienes adherimos desde las convicciones y desde las emociones, no podemos aceptar mansamente esta “rebañización” del partido que lo llevara a la presidencia hace cien años.

Hace treinta años uno de sus discípulos, don Raúl Alfonsín, aconsejaba a sus auditorios: “no sigan hombres, los hombres defeccionamos, sigan ideas…” En nombre de esas ideas no abandonemos en el olvido las luchas de don Hipólito.

Hoy el radicalismo es socio casi mudo del gobierno. Deberá empezar  a empujarlo a que, además del respeto de las instituciones (que no es poco), tome todas las iniciativas para que esta voluntad del pueblo que ha engendrado estas instituciones que deben ser sagradas, cumplan con su deber.

No puede aceptarse más que haya protección y complicidad con el delito. Que, por cuestiones presupuestarias, se disminuyan los beneficios de los mayores, decaiga el sistema educativo (se reduzcan servicios, se desactiven programas especiales, que tal vez deban ser mejorados) y todos los etcéteras que cada cual y cada sector conoce. Los derechos laborales son (ya desde la anterior administración) una burla porque el trabajo “en negro” y/o fuera de las mínimas normas está presente y quienes deben controlar su cumplimiento parece que siempre llegan tarde. También el trabajador que “reclama” pasa a ser un “vago” y pierde su puesto rápidamente.

Todos estos temas tienen que estar en la agenda de un radicalismo que no puede dedicarse solamente a ver qué porción de áreas de poder consigue para sus dirigentes… esa pugna natural no puede silenciar ni adormecer esta responsabilidad. Lo reclama la historia (que hoy nos recuerda la gesta de Yrigoyen) y, sobre todo, lo reclama el futuro…

(Como "bonus track" de este artículo, haciendo "click" se puede leer o "descargar" un interesante artículo del nº 2 de TODO ES HISTORIA sobre don Hipólito... léanlo, es interesante)

viernes, 7 de octubre de 2016

IDAS Y VENIDAS… CONTRADICCIONES Y PRINCIPIOS.

La Unión Cívica Radical ha sido y es un partido de conformación espontánea y horizontal. Ha tenido líderes carismáticos, excluyentes, como es del estilo de nuestra sociedad.

Desde 1889, en que lo que podríamos llamar “pre-radicalismo” comienza su gesta de “la causa contra el régimen” aglutinó dirigentes y militantes que, luego, con los años, fueron siguiendo otros rumbos o continuaron en un mismo sentido. Desde Juan B. Justo, que fuera el fundador del Socialismo Argentino, el mismo Mitre que luego acordara con Roca y armara un conservadurismo democrático (Unión Cívica Nacional) que, con el tiempo se diluyó. Hubo una notable diferencia entre tío y sobrino, Alem e Yrigoyen, luego de la Revolución de 1893 (“carrerito ingrato” fue la cariñosa queja de don Leandro contra su sobrino).  También está la presencia el inmenso santafesino don Lisandro de la Torre (fundador del Partido Demócrata Progresista y gran luchador contra la corrupción de los gobiernos de la década infame) que, luego de la muerte de Alem, se distancia definitivamente (duelo a sable mediante) de don Hipólito Yrigoyen y del radicalismo.

Es decir que el radicalismo, a lo largo de su más que centenaria vigencia,  tuvo diferencias y posiciones internas que, muchas veces generaron cismas y alejamientos de dirigentes. Muchos, de los más grandes, también recordarán los cismas del radicalismo mendocino con Carlos W. Lencinas en plena era yrigoyenista o de San Juan con Federico Cantoni y la creación del Partido Bloquista. Ni hablar de la U.C.R. Antipersonalista de los años veinte que buscaron armar un radicalismo sin Yrigoyen buscando el aval del presidente Alvear que, se hizo el distraído y nunca adhirió a esta aventura manteniéndose prescindente.

Otro párrafo merece el cisma de 1957 que derivó en la coexistencia y confrontación de dos radicalismos: Unión Cívica Radical del Pueblo y Unión Cívica Radical Intransigente. Peleados dos dirigentes de peso como Ricardo Balbín y Arturo Frondizi  (que fue presidente con apoyo peronista entre 1958 y 1962) no solamente por las candidaturas sino por la posición frente al peronismo proscripto. Ambos radicalismos generaron grandes hombres como Arturo U. Illia (U.C.R.P.) (presidente entre 1963-66), Oscar Alende (U.C.R.I.) gobernador de Buenos Aires y luego Anselmo Marini (U.C.R.P.) también gobernador de Buenos Aires. Frondizi terminó formando otro partido con Rogelio Frigerio, el M.I.D (Movimiento de Integración y Desarrollo) y Oscar Alende, al no poder continuar con la sigla UCRI, fundó el Partido Intransigente que llegó a tener un importante protagonismo en los años 80…

Después de la crisis de 2001 cuando el gobierno del acuerdo entre el Radicalismo y el frente FRE.PA.SO. (la Alianza) ,(una frente de justicialistas contrarios al menemismo, grupos de izquierda, desprendimientos del viejo Partido Comunista, etc., muchos de los cuales participaron luego del gobierno de Kirshner y Fernández), el radicalismo como organización política sufrió todas las consecuencias de las contradicciones y debilidades de aquel gobierno. No viene al caso analizarlas, porque no es el tema de estas reflexiones.

Primero se cerró sobre sí mismo con una participación electoral simbólica, sabiendo que el electorado iba a castigar severamente al radicalismo… pero hubo dirigentes que pusieron el pecho y asumieron esas “cargas” de ser candidatos para perder muy lejos. Entre esos dirigentes podemos recordar a Leopoldo Moreau que asumió una candidatura presidencia que, se sabía a todas luces, era un símbolo y nada más. Junto a Mario Losada, un leal y generoso dirigente misionero, anduvo por debajo del 3 %.

En esa misma elección otros radicales emigraron y fueron candidatos por otro lado. Elisa Carrió con un partido propio y Melchor Posse en un acuerdo con el peronista Rodíguez Saa son un ejemplo.

En esa misma elección el radicalismo llevó como candidata a gobernador de Buenos Aires a Margarita Stolbizer que, dentro de la caída partidaria, logró un resultado digno, quedando en cuarto lugar.

También en la elección presidencial siguiente, un ex gobernador radical de Mendoza (Julio Cobos), compartió la fórmula con la Dra. Cristina Fernández… luego, cuando el gobierno al que se había sumado, abandonando al radicalismo, se cansó de ningunearlo, se convirtió en “un héroe” con su “voto no positivo” en la cuestión de las retenciones al agro. Allí le perdonaron sus culpas y lo convirtieron en una especie de “gran espada” de un radicalismo que seguía perdido, sin encontrar los mapas en la “Guía T”.  Solamente pensando en las encuestas.

¿Adónde quiero ir? Miren quisiera hablar de la cancha de Atlanta y siento un fuerte dolor de estómago, una mezcla de desazón y angustia. ¿Cómo podemos explicar que militantes preclaros y decididos como Leopoldo Moreau o Eduardo Santín, con quienes compartimos años de lucha común, a quienes aprecio personalmente,  ahora estén en una posición como ésta?

Entiendo que no compartan el acuerdo del radicalismo con el Pro. Yo tampoco lo comparto. Entiendo que se hayan ido del partido… como lo hicieron otros que, aún reivindicándose radicales, anidaron en diferentes listas del peronismo. No entiendo el “ergo”… el “entonces”. Porque el gobierno de los doce años ha ensuciado las banderas populares para su propio beneficio. Y no beneficios electorales (que ya estaría mal) sino beneficios económicos grotescos y descarados. Y eso es lo que no se les puede perdonar.

El actual es un gobierno conservador, no me cabe duda, con el radicalismo como “socio menor”. Le he robado una frase a un importante dirigente: “lo mejor de este gobierno es que no es el otro”. Pero el anterior ha sido más conservador, porque en su soberbia y corrupción ha manchado las causas populares, las embarró y generó una sociedad quebrada, de “amigos-enemigos” y de una pobreza cristalizada en muchos sectores de la sociedad de la que será muy difícil salir. Esto sin mencionar la terrible presencia del narcotráfico y la trata de personas emparentada con los organismos que debieran combatirlas… asociarse con el diablo es complicado porque siempre hace cumplir el contrato.

Tengo muchos amigos que adhieren al gobierno anterior, lo verán en el listado de mi “Facebook”.  A muchos los quiero personalmente y, sobre todo, hemos compartido años de militancia a favor de las causas populares. Esa historia respalda nuestra amistad y afecto y deja las posiciones políticas en su dimensión. Sé que todos ellos son buenas personas, son honestos y no se han enriquecido en la función pública. A ellos mi respeto y cariño incondicional. De las ideas ya discutiremos y, se verá, que no diferimos tanto.

Por esto, amigos de la concurrencia a la cancha de Atlanta, quiero pedirles que piensen de nuevo la decisión que tomaron. Hay que reconstruir un radicalismo popular, progresista y luchador… pero eso no se hace yéndose con “los otros”. Con las otras fuerzas deberemos compartir objetivos comunes, la defensa de la democracia y de los derechos humanos… pero nada más.

Si hay que hacer acuerdos, pensemos en los que piensan parecido y no en cómo “miden” las encuestas. Porque ciertas “medidas” no se sostienen sumando chorizos con bandas de música.


Queda mucho por hacer y lo deberán hacer los más jóvenes. Los grandes, además de dar consejos, no nos olvidemos de dar ejemplos, que son los argumentos que más oyen los pibes.

Luis Carlos Aguirre

martes, 4 de octubre de 2016

ALVEAR


Don Marcelo Torcuato de Alvear era nieto del general Carlos María de Alvear, amigo (y luego ex amigo de San Martín). Hijo de Don Torcuato de Alvear, intendente de la ciudad de Buenos Aires.

Don Marcelo se acercó a la Unión Cívica de la Juventud en 1889, fue parte de la Unión Cívica, luego de la Unión Cívica Radical y, luego de la revolución de 1893 se vinculó a Don Hipólito Yrigoyen y fue una figura crucial en al Revolución Radical de 1905.

De una entereza y valentía admirables, como era costumbre en los hombres políticos de aquellos años.

Los que admiramos a Yrigoyen le tomamos antipatía a Alvear porque, durante su gobierno (que fue excelente en muchos sentidos, aunque "galerita", como decía don Hipólito) ninguneó al viejo líder. Sin embargo no se metió en la sucesión y, si bien muchos de los suyos armaron un radicalismo "antipersonalista" en contra de Yrigoyen, él nunca se comprometió con eso.

Luego del golpe del 6 de septiembre de 1930, en el que él no tuvo participación, fue de los que rodearon a Yrigoyen. Estuvo preso por pretender organizar la resistencia al "régimen" que había vuelto con toda energía y con una inocultable adhesión a las ideas autoritarias que reinaban en Europa (el fascismo italiano y el nazismo alemán).

Cuando don Hipólito se encontraba en el lecho de muerte, el 3 de julio de 1933, pidió que "ayudaran a Marcelo" a reorganizar el radicalismo para enfrentar un esquema autoritario del que todavía, a principios del nuevo siglo, no podemos librarnos.

Don Marcelo hizo lo que pudo. Algunos yrigoyenistas, sobre todo jóvenes, no le tenían confianza y lo hostigaron. Sin embargo buscó luchar hasta su muerte, contra el fraude y la corrupción de aquel tiempo. En eso terminó de gastar su fortuna (había sido uno de los hombres más ricos de la Argentina de entonces). Le quedó una quinta en Don Torcuato, en donde murió y vivió su admirable esposa  (Regina Pacini) hasta su muerte (Su historia de amor merecen un relato especial porque ha sido maravilloso).

Hoy veo que se pretende rescatar la figura de don Marcelo como para justificar el giro conservador del radicalismo. Es un error ideológico. Los giros conservadores del radicalismo no tienen que ver con Alvear. Su gobierno fue ordenado y progresista. Por su puesto que, en el sentido que podía serlo en 1922, con un liberalismo laicista pero con absoluto respeto por la soberanía nacional y el respeto por los derechos individuales. No le pidamos que haya sido un gobierno "revolucionario", no lo era ni pretendía serlo. Pero fue bueno y progresista. Los conservadores vieron en él alguien más "simpático" que Yrigoyen (que también era estanciero...) por ser "de su clase", un representante de "la aristocracia del barrio"... pero nada más.

Yo rescato y valoro toda la etapa heroica de Alvear. Como gobernante fue progresista y honesto y como líder del radicalismo fue valiente y combativo. No lo mezclemos con otra cosa...

El radicalismo, mal que le pese a muchos, es un partido de origen popular con ideas progresistas y nacionales. Como toda organización humana es falible y contradictorio. Falible y contradictorio como los amigos que creen que el peronismo es “de izquierda”. Tan falible y contradictorio como quienes hoy, so pretexto de erradicar una variante del populismo, participan de un gobierno que es, a todas luces, conservador.

No dudo de la buena fe de los que se han comprometido en esta gestión, a muchos los conozco personalmente y sé de su honestidad y buenas intenciones. Deseo que puedan hacer las cosas lo mejor posible. Pero tengo claro que este es un gobierno conservador del que solamente espero que respete las garantías republicanas, la vigencia de los derechos de los más débiles y la independencia de la justicia. No espero otra cosa... y ya es bastante.


Luis Carlos Aguirre

(Debo reconocer que esta visión de Alvear la he acuñado gracias a un querido dirigente radical de José C. Paz, Francisco "Coco" Benemio, quien me hizo ver, desde su yirigoyenismo, la esencia de la personalidad de este grande del radicalismo).

sábado, 17 de septiembre de 2016

Moisés Lebensohn, una voz olvidada.



Hubo una voz en el radicalismo que no fue escuchada. Una clara visión de lo que estaba ocurriendo en su momento histórico y un impecable análisis de lo porvenir. No se trató de un profeta, tal vez su nombre lo predestinaba a ser un líder, un conductor a través del desierto. Pero no pudo ser, la muerte lo arrancó muy joven y, los que quedaron, no supieron, no pudieron o no quisieron seguir la senda que había indicado.

Otra vez recurro a la publicación TODO ES HISTORIA, de Felix Luna y María Sáenz Quesada.

En el número 189 de febrero de 1983 hay una nota de Emilio J. Corbière que sintetiza su pensamiento. Como todos los hechos del pasado, tienen que servirnos para el presente y, esencialmente, para plantear el futuro. Que sea fructífero y el agradecimiento correspondiente a los que corresponde.

Para leer la nota hacer "click" en el enlace que aparece abajo. También puede "bajarse".

Moisés Lebensohn... una voz olvidada.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Cincuenta años de un día vergonzoso para los argentinos...



El día en que se emitió este programa me encontraba internado, de manera que, ocupado en otras cosas, no pude verlo ni hacerme eco del recordatorio de los cincuenta años de ese día vergonzoso para la historia de los argentinos. Por favor, vean este documental hasta el final, sin prejuicios y, por favor, enseñen a sus hijos sobre estas coas para que no vuelvan a ocurrir...



lunes, 29 de agosto de 2016

Alberdi, el argentino ausente



Hoy los abogados recuerdan su día... y se vincula a Juan Baustista Alberdi con este día. Había nacido en Tucumán el 29 de agosto de 1810, justo en el día de San Juan Bautista ("el precursor")... con su nombre quedó sellado su protagonismo en la historia argentina.

Él fue el gran "inspirador" de los constituyentes de 1853, en base a sus ideas se construyó la institucionalidad argentina. En esto, nuevamente recurro a una imagen bíblica, parece un Moisés criollo... diseñó "la tierra prometida" de las leyes y la organización nacional pero no pudo disfrutar de ella. Casi toda su vida estuvo exiliado, ausente su persona, pero presente su alma ya que toda su actividad intelectual giró siempre en torno a la patria añorada.

Como humilde homenaje, comparto un artículo de la increíble publicación Todo es Historia (fundada por Félix Luna en 1967), cuyos primeros números, como el gusto por estas cosas, heredé de mi querido viejo (don Pedro Alberto Aguirre).

Haciendo "click" en el título pueden verlo o "bajarlo". Como los artículos de aquellos tiempos, es largo y con letra chiquita... a leer, che, que no engorda.

ALBERDI, EL ARGENTINO AUSENTE

martes, 26 de julio de 2016

Los cívicos


Recuerdo que, de muchacho me gustaba charlar de historia con mi viejo. Como después me pasó a mí, la historia lo apasionaba y era muy agradable como "contaba" los diferentes hechos... como si hubieran sido ayer y vinculándolos a las cosas del presente.

Hoy, cuando recuerdo la Revolución del Parque pienso en aquellos hombres, en "los cívicos". Un grupo heterogéneo de personas de diferentes estratos sociales, fogoneados por un grupo de muchachos que, apenas un año antes habían dado el empujón a un proyecto tendiente a convertir la "letra muerta" de la Constitución Nacional en algo real, palpable.

Era el comienzo de una epopeya, de una larga lucha para que "el régimen" ("falaz y descreído"), desapareciera. Este “régimen” era fuente y benefactor de un estado de cosas que, hoy por hoy, no nos suenan raras: corrupción, mentiras y el uso de las instituciones para beneficio de unos pocos. La manipulación de la opinión pública y el fraude electoral como herramienta básica para el acceso al poder por medio de lo que hoy llamaríamos "patotas" para imponer la voluntad "del que manda" a los demás.

Esa larga lucha comenzó con una reunión espontánea de unos muchachos inquietos en 1889, para eso convocaron a un gran acto al que se sumaron dirigentes de prestigio que no estaban comprometidos con "el régimen". Básicamente dos de ellos fueron los principales actores: LEANDRO N. ALEM y BARTOLOMÉ MITRE. "Don Bartolo" se quedaría en el camino un par de años después "acordando" con Roca, pero eso ocurriría más adelante. Este acto espontáneo repercutió en todas las provincias y, en poco tiempo LA UNIÓN CÍVICA era un partido nacional, organizado y cohesionado.

Esto también fue una novedad, hasta ese entonces "los partidos" eran la expresión sumisa y puramente electoral de la adhesión a determinado líder o candidato. Este partido no era así, tenía una organización, nacida "de abajo", dirigentes poco conocidos y un claro programa: destronar al régimen e instaurar gobiernos legítimos, no nacidos del fraude, respaldados en la Constitución como "programa de acción".

Todo esto los hizo revolucionarios y, comprometiendo oficiales del ejército, el 26 de julio de 1890 se lanzaron a la acción, tomando el “Parque de Artillería” frente a la actual plaza Lavalle.  El objetivo era claro, destituir al gobierno, nombrar una Junta Revolucionaria y llamar a elecciones libres y limpias en un mes.

El movimiento fracasó, se sabe ya hoy, debido a la delación de algunos de los "comprometidos". Pero fracasó solo militarmente porque en lo político generó un estado de efervescencia y rebelión que no se detendría hasta que en 1912 "el régimen" reformó la ley electoral, garantizó elecciones libres y limpias y, en 1916 don HIPÓLITO YRIGOYEN sería consagrado el primer presidente elegido en elecciones limpias, con voto secreto y obligatorio.

Tanto y tan poco.

Hoy quiero recordar a esos "cívicos" que, con tenacidad y claras convicciones, no dudaron en qué debía hacerse y qué no debía hacerse. Que su esfuerzo no haya sido vano. Hoy, que contamos con sistemas electorales mucho más eficaces (aunque todavía mejorables), nos está faltando esa fuerza, ese "ensuciarse con barro" en el compromiso cotidiano con la democracia.

La cuestión no es solamente votar... es participar, exigir derechos, reclamar reparaciones y, ante todo, no aceptar más la corrupción como método cotidiano. Ni la pública ni la privada. No la perdonemos en el pasado y no la permitamos en el presente.


La venalidad es la burla hacia nuestra dignidad de ciudadanos, no la aceptemos mansamente. Pensemos en los revolucionarios del Parque y, como ellos, plantémonos ante las injusticias y los robos... ser ciudadanos es mucho más que poner un papelito en un sobre, es ser El Soberano.




viernes, 17 de julio de 2015

AMIA... hoy como en 1994

Dibujo de Tomás L. Aguirre
El problema no es "la maldad"(no es un punto de discusión necesario hoy por hoy...).

El tema es la terrible combinación de ignaoracia (la peor es la del que cree no ser ignorante), la soberbia y el miedo... Esa "combinación químico-social" engendra monstruos... asesinos.

En 1994, un día como hoy, por efectos de esa combinación, un acto terrorista afectó a todos los argentinos (aunque algunos distraídos sigan pensando en la comunidad judía... ese día todos los argentinos fuimos judíos... todos tuvimos traje a rayas y un número tatuado... todos entramos a la cámara de gas).

Esta lejana comarca del sur supo albergar a los más temibles y oscuros criminales nazis que huían de sus actos. Los albergó como a ilustres huéspedes y permitió que aquí escondieran el cuerpo a la acción de la justicia. Pero que gobiernos cómplices o distraídos hayan permitido eso no es lo más grave, lo grave es que la semilla de la discriminación, del miedo y el odio hacia otros grupos humanos, está presente en nuestra sociedad, todavía. Hay legislación que ha mejorado la situación, que condena estas conductas... pero estas conductas están enraizadas en la cultura popular y tardaremos mucho en extirparlas.

Hoy vemos como otros fundamentalismos irracionales, que se esconden detrás de una confesión religiosa, persigue y mata a cristianos de las más antiguas iglesias de oriente... Es la misma irracionalidad y locura que generó los genocidios de Armenia, del nazismo, de la antigüa Yugoslavia, de amplias zonas de África. Es la misma "combinación químico-social" de la que hablábamos. Ese germen venenoso, ese "huevo de serpiente" está empollándose día tras día en nuestra sociedad.

Hoy, en honor y homenaje a los mártires del 18 de julio de 1994 (entre los que se cuentan mis amigos Martín Figueroa y Hugo Basiglio, electricistas que trabajaban en la refacción del edificio y eran militantes radicales de Villa de Mayo), pido a todos los argentinos, que somos víctimas de este atentado que revisemos nuestra conducta, nuestra indiferencia ante todos los actos de discriminación y odio de grupos contra gupos (rubios contra morochos, atléticos contra gorditos, instruidos contra no instruidos, del barrio de más acá contra el barrio de más allá).

Y no toleremos más violencias. No aceptemos más injusticias ni burlas a la justicia.

Es hora de despertar.


domingo, 15 de marzo de 2015

No me van a convencer...


El radicalismo ha tomado la decisión de participar en las elecciones primarias en un espacio totalmente ajeno a sus principios y posturas ideológicas.

Algo similar ocurrió hace unos años cuando se llevó al radicalismo a compartir listas con un ignoto candidato, cuyo único mérito era su capacidad económica, que lo llevaron, publicidad mediante, a haber ganado una elección legislativa... El acuerdo con el radicalismo, en la elección siguiente dejó un resultado electoral lastimoso...

Es decir, los dirigentes del partido han llevado nuevamente a la Honorable Convención a "guardar los principios en un folleto" (como diría Lebenshon).

Es verdad que deberá crearse una Multipartidaria de la Ética Política, un gran pacto contra el delito y las causas profundas del delito (la desigualdad y la corrupción). Esto es responsabilidad de todos los sectores políticos, sociales, económicos y de la actitud cotidiana de la sociedad en general.

Pero este compromiso no necesariamente debe ser expresado "electoralmente"... digamos que la expresión electoral de la ciudadanía debiera ser reflejo directo de este "supra acuerdo" nacional.

Es verdad que la República y el Sistema Democrático, como los conocemos, corre serio peligro en estos tiempos. Si se continúan planteando la disputas absolutas, con lógica de "amigo-enemigo" vamos camino a un esquema autoritario y policiaco más allá de un origen electoralmente legítimo.

También es verdad que los actores económicamente poderosos (y dueños de los medios comunicación-manipulación masiva) no pueden seguir haciendo marcar el paso a la sociedad y sus instituciones.

Ahora, hacer rejuntes para ganar elecciones no puede "decorarse" de gesta ética o republicana... eso es, al decir de don Hipólito, un sencillo y vulgar "contubernio".

Me asumo como un reumático animal antidivluviano que sigue pretendiendo que los manuales de Educación Democrática sean la guía de la "cosa pública" y no el ardor de los bolsillos...

(Seguiré ocupándome de la poesía, "cantor de cosas olvidadas", diría Yupanki).

domingo, 22 de febrero de 2015

¿Por qué nos mojamos hasta los huesos?

¿Por qué, Claudia y yo nos mojamos hasta los huesos el 18 de febrero?

Las instituciones... la "juridicidad"... el respeto por "el otro"... no son palabras para pequeña campaña electoral...

Primero debo decir que no me opongo a este gobierno nacional por los mismos motivos que los conservadores agazapados en algunos grupos de poder que, en su momento, fueron "parte" activa y principal de este gobierno.

Me opongo a este gobierno no por lo que dice que quiere y hace sino por lo que "realmente" quiere y hace (y cómo lo hace).

Estoy a favor a la inclusión social, de la presencia del estado en la economía para procurar nivelar las desigualdades. No estoy a favor que la corrupción se enseñoree de la acción pública y manche, como aceite, toda acción de gobierno.

Sí estoy a favor de que haya planes sociales... No estoy a favor de la esclavitud que significan planes que generan dependencia de conciencia y atentan contra la dignidad de los beneficiarios.

No leo Clarín, porque manipula a sus lectores (lo hizo siempre, a favor de la dictadura, contra Alfonsín, a favor del meneminsmo, a favor de éste gobierno hasta 2008... en que se pelearon por plata). Este grupo de comunicación es solamente el "boletín informativo" de grupos de intereses muy poderosos... que siguen y (tal vez) sigan haciendo "negocios" a costa de los ciudadanos de a pié.

Respeto y quiero a muchos militantes oficialistas que han demostrado con su vida y su compromiso su sinceridad y buena voluntad. La cosa no es con ellos... ellos también son víctimas como lo he sido yo de algunos dirigentes a los que apoyamos alguna vez.

Creo en la vigencia de las instituciones republicanas, en la división de poderes y en el respeto por la autonomía de cada poder. Es un principio que se impuso en la constitución para que, "ni ebrios ni dormidos" se vuelvan a los abusos que vivió el país durante todas las dictaduras.

Por esas instituciones hemos participado de la marcha del día 18 de febrero. No por "esos" funcionarios judiciales, ni siquiera por el fiscal asesinado... Marchamos porque no puede tolerarse que al que investiga, con razón o sin ella, se le pegue un tiro en la sien.... No puede tolerarse, por las instituciones, no por las personas que las integran.


Ese día salimos... sabiendo que íbamos a mojarnos. ¿Por qué? ¿Por la convocatoria de unos fiscales? ¿Por solidaridad por la muerte de un fiscal que estaba a punto de presentar un trabajo de investigación en que se cuestionaban seriamente medidas de gobierno?  No, por mucho más, por los símbolos...

Los símbolos son importantes, indican realidades o anhelos profundos... La división de poderes, la justicia independiente, la libertad... esas Grandes Palabras que debemos, día a día, hacer realidad "para nosotros, para nuestros hijos..."

Como salimos durante la dictadura... como salimos en Semana Santa de 1987, en enero de 1988, en diciembre de 1988 y en diciembre de 1989... En la marcha contra los indultos de Menem (¿se acuerdan de este actual senador oficialista?).  A ponerle el pecho al autoritarismo.

A Claudia y a mí no nos van a enseñar progresismo estos fascistas, chantas hacedores de negocios para beneficio personal. Tenemos la vida (con patinadas y contradicciones, sí) para demostrarlo.

No salimos a apoyar ningún golpe... salimos a "aguantar" el golpe. El golpe que pretenden dar buscando impunidad para sus negocios... para su tergiversación hipócrita de la historia... Nosotros metimos en cana a los jerarcas golpistas, a los que pretendieron violentamente revoluciones que nadie les pidió, a López Rega (¿se acuerdan?). No nos corran con "hubieran pedido justicia a la dictadura", porque la pedimos y nos bancamos las consecuencias... ¿O se adueñaron del medidor de compromiso democrático?

Que los radicales estamos enroscados en luchas mediocres por pequeños jironcitos de poder... es verdad. Es nuestra crisis, es la crisis de la política como la tiene el oficialismo (en todas sus variantes), aunque desde el poder. Asumir esta “crisis de la política” es esencial. Y hablamos de política al estilo yrigoyeneano (una “religión laica”), un servicio a la comunidad, no una “actividad comercial” más. Esta crisis nos atraviesa a todos y mejor que la resolvamos antes que los jefes mafiosos asuman directamente el poder, sin testaferros.

Pero dejen de matar al mensajero.

El asunto es más importante que apoyar o no a un gobierno. Estamos ante la integridad de la república y sus instituciones.