martes, 30 de octubre de 2012

DISCURSO DEL DOCTOR RAÚL ALFONSIN EN LA PLAZA DE LA REPÚBLICA, EL DÍA 27 DE OCTUBRE DE 1983.

Reproducimos el discurso de Raúl Alfonsín. Es largo , la letra es chica... igual pedimos el esfuerzo de leerlo y analizarlo (vayamos dejando esta "cultura de ciento cuarenta caracteres que promueve la superficialidad y la falta de matices...). Nuestro recuerdo emocionado al retorno a la democracia no solamente de Argentina sino de todo el cono sur de América...



Alfonsín en San Miguel, pocos días antes del 30 de octubre.
Se ve a Don Alfredo Olachea, uno de los "artesanos" locales
del retorno y consolidación de la democracia. 

ARGENTINOS:

Se acaba la dictadura militar.  Se acaba la inmoralidad y la prepotencia.  Se acaba el miedo y la represión.  Se acaba el hambre obrero.  Se acaban las fábricas muertas.  Se acaba el imperio del dinero sobre el esfuerzo de la producción.

Se terminó, basta de ser extranjeros en nuestra tierra.

Argentinos, vamos todos a volver a ser los dueños del país. La Argentina será de su pueblo.  Nace la democracia y renacen los  argentinos .

Decidimos el país que queremos; estamos enfrentando el momento más decisivo del último siglo.

Y ya no va a haber ningún iluminado que venga a explicarnos cómo se construye la República.  Ya no habrá más sectas de "nenes de papá", ni de adivinos, ni de uniformados, ni de matones para decirnos lo que tenemos que hacer con la Patria.

Ahora somos nosotros, el conjunto del pueblo, quienes va a decir cómo se construye el país. Y que nadie se equivoque, que la lucha electoral no confunda a nadie; no hay dos pueblos.  Hay, dos dirigencias, dos posibilidades.  Pero hay un solo pueblo.

Así, lo que vamos a decidir dentro de cuatro días es cuál de los dos proyectos populares de la Argentina va a tener la responsabilidad de conducir al país. Y aquí tampoco nadie debe confundirse.  No son los objetivos nacionales los que nos diferencian sino los métodos y los hombres, para alcanzarlos.

No es suficiente levantar las banderas de justicia social, hay que construirla y hacer que permanezca.  Las conquistas pasajeras, frágiles, las borran de un plumazo las dictaduras.  Y entonces, es el pueblo el que paga los errores de los gobiernos populares.

No puede haber más equivocaciones. Hay que saber gobernar  a la Argentina.  Este no es un tiempo para improvisar, para debilitarse en luchas internas.  Hay demasiado trabajo que hacer para que se carezca de la unidad de mano necesaria para enfrentar todos los problemas que nos deja la dictadura.

No alcanza declamar la libertad.  Hay que tener historia de libertad para poder asegurarla. Si no vuelve el silencio, la represión y el miedo.

Lo que vamos a decidir es cuál de los dos proyectos populares está en mejores condiciones de lograr la libertad y la justicia social sin retrocesos, para éstas y las próximas generaciones de argentinos.

Los más altos dirigentes Justicialistas han dicho que las elecciones no las ganará ningún candidato sino que las va a ganar Perón, así como el Cid Campeador venció muerto una batalla.

Me pregunto como se preguntan millones de argentinos, entonces ¿ quién va a gobernar en la Argentina?  Y me lo pregunto al igual que millones de argentinos, porque todos recordamos muy bien lo que ocurrió cuando murió Perón.

En ese momento se produjo una  crisis de autoridad que ocasionó grandes daños al país.  En esos años hubo quienes tomaron decisiones desacertadas, hubo quienes actuaron irresponsablemente, hubo quienes precedieron con buena voluntad y hubo quienes lo hicieron de manera criminal. Pero lo cierto es que sucedía algo más importante: nadie sabía realmente quién gobernaba en verdad a la Argentina.  La crisis de autoridad creada por la muerte de Perón, al no poder ser resuelta por el partido gobernante, colocó a la Nación más allá de la voluntad, e incluso de la buena voluntad de los que deseaban fervientemente consolidar un gobierno popular al servicio del pueblo.

Asistimos entonces a un caos económico, al desorden social y a la escalada de la violencia.  El llamado Rodrigazo inauguró hiperinflación y la especulación más desenfrenada.  Esta inflación galopante, desatada en junio de 1975, implicó un despojo cotidiano sobre todos los salarios. La reacción justa e inevitable de los trabajadores ahondó un creciente desorden social.

Entretanto la acción de las 3 A, desplegada con toda intensidad e Impunidad, había suscitado un clima de violencia generalizada.  Sobre este telón de fondo, en medio del caos económico y el desorden social, nos vimos envueltos en un juego enloquecido de terrorismo y represión que se fue ampliando de manera incontenible.

Nadie podrá reprochar jamás al radicalismo haber echado leña al  fuego en esos años de desorientación y crisis.  El radicalismo no Intentó aprovecharlos en su favor sino que puso todo su esfuerzo para que se mantuvieran las Instituciones de la República.

Pero la crisis de autoridad suscitada por la muerte de Perón resultó lnmanejable y tuvo consecuencias trágicas.  La más evidente, que todos sufrimos, fue la de ofrecer el pretexto esperado por las minorías del  privilegio para provocar el golpe de 1976 y sumir a la Nación Argentina en el régimen más oprobioso de toda su historia.

Vinieron con el pretexto de terminar con la especulación y desencadenaron una especulación gigantesca que desmanteló el aparato productivo del país, empobreció a la inmensa mayoría de los argentinos y enriqueció desmesuradamente a un minúsculo grupo de parásitos.

Vinieron con el pretexto de evitar la cesación de pagos ante el extranjero y endeudaron al país en forma que nadie hubiera podido Imaginar y sin dejar nada a cambio de una deuda inmensa.

Vinieron con el pretexto de eliminar la corrupción y terminaron corrompiendo todo, hasta las palabras más sagradas y los juramentos más solemnes.

Vinieron con el pretexto de restaurar la tranquilidad y se ocuparon de Imponer el temor a la Inmensa mayoría de los argentinos.

Vinieron con el pretexto de Instaurar el orden y acabar  con la violencia y desataron una represión masiva, atroz e ilegal acarreando un drama tremendo para el país, cavando un foso de sangre deliberadamente impulsado por algunos grupos privilegiados con el designio de enfrentar definitivamente a las Fuerzas Armadas con el pueblo argentino a fin de entorpecer o impedir la vialidad de cualquier futuro gobierno popular.

Vinieron con el pretexto de imponer la paz e Incitaron a la guerra, hasta que, usando las aspiraciones más legítimas y sentidas por todos los argentinos, se embarcaron irresponsablemente en el conflicto de las Malvinas.

Nadie puede imaginar que sea responsable de estas tragedias la masa de hombres y mujeres argentinos que creían en Perón. Por el contrario, ellos, como la inmensa mayoría de los argentinos, han sido las víctimas de tales males.

Pero sería irresponsable no reconocer que la crisis de autoridad que siguió a la muerte de Perón desemboco en una situación inmanejable para el partido entonces gobernante.  Así cundieron el desconcierto y el descreimiento y se dejó el campo libre para la aventura del  régimen militar y los intereses espurios, de adentro y de afuera, que se encaramaron en el poder.

Es una lección amarga que los argentinos no podemos ni debemos olvidar porque sino las desgracias volverán a repetirse. Detrás de esa lección hay otra más profunda que tampoco deberemos olvidar. La crisis de autoridad que se vivió al morir Perón abrió una disputa por el poder en la que predominaron la prepotencia y la violencia.  Pero con la prepotencia y la violencia no hay gobierno posible para el pueblo argentino: con ellas sólo se benefician los pequeños grupos que las manejan mientras casi todos los argentinos se perjudican.  Peor aún: por ese camino corremos el peligro de quedarnos sin país.

Porque la violencia y la prepotencia son las que nos impiden construir.  Es la prepotencia y la violencia alternativamente ejercida por uno y otros grupos minoritarios, ya sea la violencia física, económica, social, o política, la que nos obliga a comenzar siempre de nuevo, la que viene a destruir lo que a duras penas levantamos un día y nos fuerza a empezarlo otra vez al día siguiente. ¿Qué industria vamos a tener si cada dos o tres o cuatro años las fábricas se cierran y pasan otros tantos años para abrirlas otra vez y recomenzar casi de cero? ¿Qué sindicatos vamos a tener si los trabajadores se ven entorpecidos desde afuera o desde adentro para construirlos y perfeccionarlos a través del tiempo por su libre decisión, ejerciendo con pasión pero con tranquilidad la crítica que permite corregir errores y mejorar las cosas? ¿Qué educación vamos a tener si la intolerancia y la prepotencia lleva periódicamente a echar maestros y profesores, a cerrar aulas y laboratorios, a destruir una y otra vez en pocos días los que tanto trabajo y tantos años cuesta levantar en cada ocasión? Y así podríamos seguir con cada tema, con cada actividad. ¿Cómo nos vamos a quedar inermes ante los Intereses extranjeros si destruyéndonos una y otra vez a nosotros mismos somos incapaces de fortalecernos?

Los argentinos, casi todos los argentinos, tenemos en nuestra boca el amargo regusto de trabajar en vano, de arar en el mar porque periódicamente asistimos a la destrucción de nuestros esfuerzos.

Y todo esto ocurre porque el poder que se puede obtener con la violencia y la prepotencia sólo sirve para lo que ellas sirvan, es decir para destruir.  Es poco o nada lo que se puede construir con la violencia y la prepotencia. Y así es como está nuestra desgraciada nación.

La crisis de autoridad sólo será resuelta restableciendo la autoridad, es decir la capacidad para conciliar, la aptitud para convencer y no para vencer.

Tendremos autoridad porque seremos capaces de convencer, porque estamos proponiendo lo que todos los argentinos sabemos que necesitamos: la paz y  la tranquilidad de una convivencia en la que se respeten las discrepancias y en la que los esfuerzos para construir que hagamos cada día no sean destruidos mañana por la intolerancia y la violencia.

Proponerse convencer solo tiene sentido si estamos dispuestos también a que otros nos puedan convencer a nosotros, si aseguramos la libertad y la tolerancia entre los argentinos.  Proclamamos estas ideas no sólo porque nos parecen mejores sino -y sobre todo- porque sabemos que constituyen el único método para que los argentinos nos pongamos a construir de una vez por todas nuestro Futuro. Esto es, simplemente, la democracia.

Y cuando denunciemos a quienes proponen, de uno u otro modo, perpetuar la violencia, la prepotencia o la Intolerancia como método de gobierno, no queremos ni nos importa denunciar a una o varias personas determinadas. Lo que nos preocupa, y lo que nunca dejará de preocuparnos, es impedir que ese método destructivo siga imperando en nuestra patria, que siga aniquilando los esfuerzos de todos los argentinos, que siga condenándonos, corno nos condenó hasta ahora, a ser un país en guerra consigo mismo.

Hay quienes creen, por tener demasiado metido dentro de sí mismos la prepotencia, o por soñar con soluciones mágicas e inmediatas, que ser tolerantes es ser débiles. Se confunden por completo. Para ser tolerantes y para hacer imperar la tolerancia se requiere mucho más firmeza que para ser prepotentes.

En primer lugar, se necesita firmeza consigo mismo para no caer en la tentación de abusar del propio poder ¡Cuánto mejor estaríamos hoy sí en las Fuerzas Armadas hubiera existido el buen criterio, el correcto criterio de usar las armas que el pueblo les entregó para defenderlo eficientemente contra las fuerzas armadas de otros países y no para ocupar el gobierno de la República!

¿Cuánto mejor estaríamos si casi todos los gobiernos no hubieran cedido a la tensión de declarar el estado de sitio -medida excepcional y extrema según la Constitución- para vencer sus dificultades en vez de procurar convencer a la población, aceptar sus críticas y garantizar el reemplazo pacífico de los gobernantes.

Pero también se requiere mucha firmeza para impedir, de una vez por todas, que vuelvan a triunfar los profetas de la prepotencia y de la violencia.  Después de las desgracias que sufrimos el pueblo argentino entero habrá de impedirlo.  Nunca más permitiremos que un pequeño grupo de iluminados, con o sin uniforme, pretenda erigirse en salvadores de la patria, mandándonos y pretendiendo que obedezcamos sin chistar.  Porque sabemos que sólo podremos levantarnos de estas ruinas que nos oprimen mediante el esfuerzo libre y voluntario de todos, mediante el trabajo oscuro y cotidiano de cada uno.  Ningún obstáculo será insuperable frente a la voluntad inmensa de un pueblo que se pone a trabajar si cerramos definitivamente el camino a la prepotencia y la violencia y la destrucción con la que nos amenazan.

Estas ideas constituyen nuestra primer propuesta básica: que sea claro el método con el que vamos a construir nuestro propio futuro, el método de la libertad y de la democracia.

Nuestra segunda propuesta fundamental, además del método con el que actuaremos, señala el punto de partida del camino que nos propondremos recorrer: el de la justicia social.

Es innecesario reiterar la gravedad de la situación actual del país, la peor de toda su historia.  Pero sí es un deber de todos que hay quienes sufren más que otros.  Nuestro punto de partida, que  sabemos compartido por la inmensa mayoría de los argentinos, apela a un formidable esfuerzo de solidaridad y fraternidad con los que están más desamparados, con los que más necesitan entre todos los que necesitan.  Vamos a construir el futuro de la Argentina y comenzaremos por construirlo ya mismo para quienes menos tienen.

Es por eso que yo hice un solo juramento: no habrá más niños con hambre entre los niños de la Argentina.  Esos niños que sufren hambre son los más desamparados entre los desamparados y su condición nos marca con un estigma que debe avergonzarnos como hombres y como argentinos.

Nuestra apelación a la fraternidad y la solidaridad entre los argentinos es mucho más que un Impulso ético.  Hay en ella un propósito político en el sentido más profundo de la palabra.

Porque la riqueza de un país no está en su territorio ni en sus bienes, ni en sus vacas ni en su petróleo: está en todos  y cada uno de sus habitantes, en todos y cada uno de sus hombres y mujeres. Es el trabajo, la capacidad de creación de los seres humanos que lo habitan, lo que da sentido y riqueza a un país.

Por eso, cuando nos proponemos privilegiar el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores más postergados estamos proponiendo rescatar, lo más rápidamente posible, la mayor fuente de nuestra riqueza, el mayor capital de nuestra patria: es la voluntad de terminar con la inacción a que fueron condenados millones de hombres y mujeres para que sumen su esfuerzo a los otros millones de hombres y mujeres que están trabajando.  Es la voluntad de conseguir cuanto antes una mayor igualdad, para que todos los argentinos puedan tener iguales oportunidades de desplegar su esfuerzo creador y contribuir con él al bienestar de todos. Es voluntad de terminar con los que están injustamente relegados porque la sociedad no les ofrece ni les permite lo que debe ofrecerles y permitirles en la Argentina justa y generosa que vamos a construir.  Es la voluntad de acabar con la falta de techo y comida,de educación y de salud que castigan a tantos compatriotas y que nos privan a todos de la contribución que podrían dar a la Nación.  Es la voluntad de terminar con la discriminación ejercida contra nuestras mujeres argentinas por la subsistencia de y costumbres retrógradas.

Ese pueblo unido en el trabajo, en la libertad y en justicia social que vamos a tener constituirá la valla más formidable que los argentinos levantaremos para impedir nuevas frustraciones.

Sobre esa voluntad nuestro gobierno actuará con toda la energía y la firmeza que el pueblo está esperando para que nunca más los pequeños grupos de privilegiados de adentro ni los grandes intereses de afuera quiebren las instituciones y sometan a la Nación.

Y ahí no habrá ninguna antinomia, porque es falso que las haya, como son falsas las acusaciones que Imprudentemente algunos lanzaron.

No habrá radicales ni antiradicales, ni peronistas ni antiperonistas cuando se trate de terminar con los manejos de la patria financiera, con la especulación de un grupo parasitario enriquecido a costa de la miseria de los que producen y trabajan.

No habrá radicales ni antiradicales. ni peronistas ni antiperonistas cuando haya que impedir cualquier loca aventura militar que pretenda dar un nuevo golpe.

Sabemos que, como argentinos, son Innumerables quienes aprendieron que detrás de las palabras grandilocuentes con las que se incitan a los golpes están, ahora más que nunca, la avidez de unos pocos privilegiados dispuestos a arruinar al país y grandes Intereses extranjeros dispuestos a someterlo.

La inmensa mayoría de los argentinos, sin distinciones ni banderas, y el gobierno al frente, terminaran para siempre con cualquier tentativa de recrear la perversa e ilícita asociación de miembros de las cúpulas de las FFAA, formando un partido militar, para aliarse una vez más con la elite parasitaria de la patria financiera a fin de conquistar y usufructuar el poder en su propio beneficio.

No habrá radicales ni antiradicales, ni peronistas ni antiperonistas sino argentinos unidos para enfrentar el imperialismo en nuestra patria o para apoyar solidariamente a los países he manos que sufran sus ataques.

La construcción y la defensa de la Argentina la haremos marchando juntos, aceptando en libertad las discrepancias, respetando las diferencias de opinión, admitiendo sin reparos las controversias en el marco de nuestras instituciones porque así y sólo así podremos lograr la unión que necesitamos para salir adelante.

Una nación es una voluntad viviente y, al igual que los hombres, se templa con las desgracias. Las desgracias que sufrimos nos han templado y ese temple es indispensable para sobrellevar las dificultades que deberemos superar.

¡Y las vamos a superar!.

Tenemos el inmenso privilegio, entre los países del mundo, de disponer de un territorio extenso y lleno de posibilidades que esperan ser explotadas.  Frente a un pueblo que despliegue con vigor su capacidad de trabajo y vaya construyendo piedra sobre piedra su futuro, impidiendo que nadie, nunca más, venga a destruir lo que vaya haciendo, no hay dificultad que no pueda superarse.  Este es nuestro propósito, ésa es la voluntad en que nos empeñaremos todos los argentinos, ése será nuestro gobierno.

Y el símbolo que coronará nuestros esfuerzos, que expresará mejor que ningún otro la autoridad, la paz, la tolerancia, la continuidad del trabajo fructífero de la Nación, lo veremos dentro de seis años cuando entreguemos las instituciones intactas, la banda y el bastón de Presidente a quien el pueblo argentino haya elegido libre y voluntariamente.




lunes, 17 de septiembre de 2012

Espero poder hacerme entender....


Quisiera que estas palabras no sean demasiado largas como para que se enreden en sí mismas ni demasiado escuetas que no terminen de decir lo que quiero.
 
Soy opositor a este gobierno, no soy "destituyente", "golpista" (eso menos que menos),  "oligarca", nada de eso.

 No me opongo a lo que el gobierno hace bien, sino a lo que hace mal, no hace o macanea...  

Trataré de dar algunos ejemplos con la mayor síntesis posible:
 
  • Cuando hablamos de jubilaciones para personas que no tienen aportes, entendemos que es necesario REPARAR una situación de seria injusticia que creó el neoliberalismo (en su primer "ataque" durante la dictadura de Martínez de Hoz y sus agentes militares y, perfeccionada, durante el gobierno de Domingo Cavallo y sus gerentes presidenciales de ambos partidos mayoritarios: Menem y De la Rúa). Hay una gran cantidad de personas que fueron expulsadas del sistema productivo y comercial "legal", empujadas a la marginalidad. Esas personas NUNCA volverían al "sistema" y estaban condenadas a la indigencia. Era necesario hacer eso a pesar de que, haciéndolo, se cometería alguna que otra "injusticia" al permitir que algunos que NO QUISIERON  en su vida activa ser parte del sistema previsional o que NUNCA TRABAJARON, también se vean beneficiados. Este costo es aceptable comparándolo con el beneficio de impedir que muchos pasen su vejez en la indigencia. Pero hay que ser claros en esto, esta debe ser una medida excepcional, tendiente a que, luego, toda la sociedad esté incluída en el sistema previsional y preservemos este sistema como un tesoro. El tesoro de nuestro pasado, honrando a los mayores que no merecen la marginalidad, el tesoro de nuestro futuro y del de nuestros hijos.  

  • La eliminación del sistema de AFJP (sistema "privado" de jubilaciones y pensiones) es una causa de todos, la causa de todos los que luchamos contra su imposición durante los "noventa", cuando "él y ella" aplaudían y participaban de la fiesta. Lo que es inadmisible y digno de ser CONDENADO es la utilización de ese incremento de fondos del sistema  previsional para que EMPRESARIOS AMIGOS vendan baratijas con créditos baratos para ellos y caros para los compradores.

  • La estatización de acciones de YPF es una muestra en el mismo sentido. Los mismos que  participaron, apoyaron y aplaudieron el desguace y enajenación de las llamadas "joyas de la abuela" (Yacimientos Petrolíferos Fiscales, Yacimientos Carboníferos Fiscales, Empresa Líneas Marítimas del Estado, los astilleros del estado, que construían y exportaban navíos, la Fábrica Militar de Aviones con su aporte tecnológico propio, el desarrollo de cohetes para investigaciones y comunicaciones por el espacio y todos los etcéteras que la memoria no alcanza a decodificar). Resulta que los mismos que destruyeron esto, quieren enseñarnos patriotismo, enarbolando las banderas de los fundadores para sus pequeños y transitorios  negocios personales... NO NOS HAGAN EL CUENTO.
 
  • La Asignación Universal por Hijo  es una muestra más de temas en los que no se debe estar confundidos. ES NECESARIO, al igual que en el sistema previsional, incluir en la sociedad a los sectores que permanecen en la marginalidad. Y es por la educación y la salud de los niños por donde se ha de "asegurar" este esfuerzo de TODA  sociedad (que es la que "paga" la cuenta) administrada por los gobiernos. No es cuestionable EL TÍTULO de la iniciativa sino su implementación y desarrollo. Lo que falla, esencialmente, son los complementos de esta medida. Debe haber un férreo control de TODOS sobre la escolarización y la atención sanitaria de estos niños beneficiados (son ellos los beneficiados, no sus padres...). NO PUEDE ACEPTARSE QUE, ESTANDO VIGENTE UN SISTEMA COMO ESTE. SIGAN HABIENDO NIÑOS EN SITUACIÓN DE CALLE, EXPLOTADOS EN TODO SENTIDO POR MAYORES (SUS PADRES  U OTRAS PERSONAS) con la inacción CÓMPLICE de los organismos del Estado (administrados por los gobiernos nacional, provincial y municipales). Un niño pidiendo y trabajando es un explotado, debe ser rescatado y deben ser castigados los responsables.


  • Los "Planes Argentina Trabaja" (o algo así) son un buen título, pero son engañosos. Generan "cooperativas" de "trabajadores" para ser "contratados" por los municipios (y eventualmente  otros organismos del estado). Esto es falso. Son trabajadores "todo terreno" que hacen trabajos que debieran hacer los empleados municipales (barrer calles y veredas, cortar pasto, pintar cordones, postes y árboles) y, de paso, son "carne electoral" para actos partidarios (o de líneas internas partidarias), fiscalizar elecciones y toda la gama de etcéteras. Cubren la "mano de obra no calificada" de la  militancia que, en estos tiempos, es una "profesión" más y no un aporte desiteresado a la sociedad. De paso se siguen "eliminando" los molestos empleados  estatales "de planta", los que están desde siempre y que no "responden" a los gobiernos sino a  los intereses permanentes del estado (esto, al menos, es lo que ocurre en la provincia de Buenos Aires).   Estas personas NO SON COOPERATIVISTAS, son empleados EN NEGRO del mismo estado que le exige (con razón) a los empresarios privados que ofrezcan "trabajo decente y en blanco".  ¿Pueden los militantes que han arriesgado la vida agremiándose en épocas de los gobiernos  de facto avalar esta modalidad? ¿Puedo, habiendo militado toda la vida por los derechos  civiles y sociales permanecer callado ante este "modus operandi" del gobierno que se dice "nacional y popular"?

 
  • Hay un notable crecimiento en los derechos civiles. Esta actualización de los derechos comenzó en 1984 con el retorno a la democracia... no es mérito solamente de determinado partido sino de una actitud más abierta de la sociedad. Pero TAMBIÉN es mérito de los  partidos, especialmente de los populares que, con sus contradicciones, han permitido  realidades que, hace pocas décadas, eran impensables. La modificación que permitió el  divorcio, la de la patria potestad compartida, los nuevos derechos incorporados a la   Constitución en 1994, ahora los matrimonios igualitarios, la provisión de métodos   anticonceptivos, etc. son avances que no deben desconocerse. Es verdad que queda mucho  que hacer para vencer desinformación, actitudes retrógradas, eso es un desafío que, tarde o  temprano, se irá plasmando... son temas que no deben dividir a la sociedad sino que obligan   a un crecimiento colectivo.


  • Los medios de comunicación. Un tema difícil. Ante todo debo manifestar que NUNCA me cayó   bien el grupo económico que incluye al matutino de la cornetita. He visto cómo respaldaron,  como buena parte de la sociedad y esencialmente de los empresarios, al gobierno militar. He  visto y sufrido cómo atacaron groseramente al primer gobierno de la democracia recuperada  en 1983. También he visto cómo ERA EL BOLETÍN OFICIAL de este gobierno hasta la crisis del campo. Allí, al pelearse por cuestiones de intereses económicos, se distanciaron. El gobierno  "descubrió" todos los demonios en este grupo de medios que, no es otra cosa que el agente de prensa de parte del poder económico.   El manejo de la información es un tema difícil de tratar en las democracias de estos años de   tecnología global y medios masivos. Estos medios influyen de tal forma en la sociedad que   pueden "crear" y "des-crear" opiniones, gobiernos, líderes, tendencias... Quien haya leído  "1984" de Orwell verá que esta fábula escrita en 1932 muestra cómo una sociedad puede ser   "manipulada" impiadosamente hasta el infinito por el poder de los medios de masas. Es  esencial que los sectores democráticos debatan y resuelvan este tema de fondo. No es bueno    que haya una corporación estatal de medios como tampoco es buenos que haya una  corporación privada, ambas hacen correr serios riesgos a la democracia. Habrá que ser muy   creativos y desinteresados para poder resolver esta paradoja de la democracia para este siglo.


  • Hoy se debate si los muchachos y muchachas de 16 años deben o no votar. No seré yo quien diga, a pesar de todas las especulaciones pequeñas que haya, que alguien no debe  votar... no puedo hacerlo. Soy de una generación que casi llega a los 30 años sin poder votar,  sin poder manifestar sus ideas, que luchó por este derechos fundamental, no he de pensar siquiera que sea inconveniente... aunque eso signifique que el partido de mi preferencia  "pierda" votos. 

Estos ejemplos, incompletos y analizados someramente (por la extensión de estas líneas y por mis propias limitaciones), indican por qué soy opositor a este gobierno.
 
Pero también manifiesto que no todos los que están en la vereda de enfrente de este gobierno están en la vereda en que estoy yo.

 
Luis Carlos Aguirre

jueves, 26 de julio de 2012


El 26 de julio de 1890 se desató el movimiento revolucionario conocido luego como "Revolución del Parque". Como tal, fracasó, fue derrotada militarmente. Pero su consecuencia inmediata fue la caída del gobierno de entonces y el comienzo de un largo camino de las fuerzas populares por lograr la plena vigencia de los postulados de la Constitución Nacional. La Unión Cívica y la Unión Cívica Radical inmediatamente después de 1891, fueron el instrumento para alcanzar esa meta.

La reparación política y económica que postulaban los cívicos aún no se ha concretado totalmente, es un horizonte, un camino a seguir.

Compartimos una nota, de una revista TODO ES HISTORIA de septiembre de 1968 (una de las "heremcias" de mi viejo) en que, buscando el por qué de la derrota militar del movimiento, se analiza toda una época y el horizonte de las siguientes.

Espero que lo disfruten, son unas cuantas páginas con letra chica, a no desanimarse y leer...

Afectuosamente.

Hacer click en el enlace para ver la nota completa:

La traición a la Revolución de 1890

martes, 3 de julio de 2012

Yrigoyen

El 3 de julio de 1933 moría Hipólito Yrigoyen. Su vida y su trascendencia en la historia argentina es indiscutible. Como todas las personas tuvo contradicciones pero, como pocos, tuvo firmeza en sus convicciones y coherencia en su conducta, esencialmente, en la trascendencia pública de su conducta. Su obra de gobierno ha sido suficientemente analizada y contada, sepa cada cual analizarla y valorar su legado y el rumbo marcado para las generaciones presentes y futuras. Vayan algunos ejemplos de "lugares" en donde procurar la información:
Bosquejo Histórico del radicalismo:
https://docs.google.com/file/d/0B1mUZSsZWVpiMTgyNmY4MmUtMzBlNS00NTljLTg4ZWItZGFkNzQ2MjI3ZWJk/edit

Bitácoras Yrigoyenistas:
http://bitacorasyrigoyenistas.blogspot.com.ar/

Historia y Doctrina de la UCR:
http://historiaydoctrinadelaucr.blogspot.com.ar/
.
Lo esencial de este homenaje, aprovechando el recuerdo de su partida, es ver cómo esa vida y esa lucha nos interpela en el presente.

Retomar a Yrigoyen no es ver el presente con los ojos del pasado sino atender los temas del presente con el rumbo doctrinario y principista de personas como Yirigoyen.

Respeto por los pueblos del mundo, por la dignidad de las personas. Entronizar la ética republicana como un estilo de vida cotidiana. Estos "títulos", aplicados a la circunstancia presente, debieran generar actitudes muy diferentes en los actores políticos  (y en la ciudadanía en general) a las que se ven cotidianamente.

No pretendo reescribir un listado de temas sobe los que actuó Yrigoyen y sobre los que habría que actuar ahora con el mismo sentido y el mismo rumbo que él marcó. Es tiempo de buscar algún libro en la biblioteca, repasar la vida de este actor de nuestra historia y, llenos de entusiasmo aplicar a nuestra conducta y nuestras decisiones políticas lo aprendido.

Seguir adelante, don Hipólito es la consigna.

lunes, 25 de junio de 2012

Paraguay...

Desde Paraguay vinieron a fundar ciudades por el actual litoral argentino. Paraguay fue el primer país de América del Sur en eliminar el analfabetismo, en construir ferrocarriles y astilleros. Todo ello fue destruido en la Guerra de la Triple Alianza en que el Imperio, de la mano de los poderosos de Brasil, Argentina y Uruguay destrozaron su verdadera independencia. Los pueblos de las naciones agresoras se negaban a combatir contra ellos (los "voluntarios" argentinos iban encadenados al frente). Luego fueron víctimas de una guerra fraticida con Bolivia por un incierto petróleo, una guerra entre dos compañías petroleras extranjeras con "mano de obra bélica" local. Después sufrieron la larga dictadura desde 1956 hasta 1989...

Y ahora....

En Paraguay podemos ver una maniobra institucional grotesca. Se amañan las instituciones para darle un tinte de legalidad a un "golpe" que permita la continuidad de los privilegios de los sectores poderosos.

Stroessner (el viejo dictador) puede haber muerto, pero su "diseño institucional" pareciera estar intacto.

Mi solidaridad con el pueblo paraguayo. Un pueblo que viene sufriendo expoliaciones y maltrato desde el fondo de la historia.

Un abrazo militante para quienes resisten.

domingo, 24 de junio de 2012

DE PADRONES, ELECCIONES INTERNAS Y DEMÁS PEQUEÑECES...



Gracias a www.forodefotos.com
No escribo estas palabras para que todos estén de acuerdo conmigo, tal vez logre que varios
(de ambos sectores en pugna) se sientan ofendidos.

Ha sido cuestionado el padrón interno del radicalismo para la elección de autoridades
partidarias. La Justicia Electoral ha suspendido el comicio.

Lo importante no es la anécdota, que hace que ambas listas se crucen acusaciones, con mayor
o menor dosis de chicanas  sin ningún destino útil, pues nadie convencerá a nadie.

Creo que lo importante es la concepción de partido que se tiene y su reflejo en las conductas.
Ambos sectores y/o partes de ellos, han sido aliados y adversarios sucesivamene desde los
albores del retorno a la vida democrática (y no miramos más atrás por dar un corte, porque hay
historia antes...).

Es por eso que hay que bajar el tono y debatir lo importante. Lo que pretende discutirse en
estos momentos es el radicalismo que queremos.

Pienso en una Unión Cívica Radical que, iluminada por sus principios y su protagonismo en la
historia de los argentinos, se ofrezca a la sociedad como una herramienta generadora de
transformaciones y reparaciones necesarias. Creo que estamos de acuerdo la mayoría en la
concreción de una sociedad en que la ética y la solidaridad sean el norte. Con un estado que
garantice los derechos de todos y procure nivelar las desigualdades.

Poder congeniar ese ideal con las ambiciones personales de sus dirigentes y militantes es el
desafío más complejo. Para ello siempre habrán de ponerse adelante los ideales y los
principios. Estos son más profundos que la posición sobre tal o cual tema...
Siempre el apuro de los impacientes o la necesidad de quienes necesitan vivir del
presupuesto ha tratado y, en los últimos tiempos ha logrado, acomodar las decisiones y
posiciones partidarias a sus necesidades pequeñas.

Si la Carta Orgánica establece las condiciones para estar o no en el padrón, ser o no ser
candidato o autoridad, hay que respetarlo. Hemos pasado infinidad de estados de
excepcionalidad en función de los intereses de grupos o dirigentes determinados.

Hoy entiendo que no podemos "premiar" a quienes se consideraron más importantes que el
partido y por necesidades electorales o de sostener una situación de poder, se fueron del
radicalismo y hoy pretenden volver para seguir utilizándolo en su beneficio. Ganen o pierdan
elecciones en sus pueblos, eso es anecdótico... mañana pueden perderlas por el mismo motivo
que las ganaron. No se hace política, al menos en el radicalismo debiera pensarse así,
solamente para acceder al poder sino para mejorar la sociedad en la que vivimos. El poder es
un medio, no un fin en la militancia que queremos.

En el pasado no muy remoto otros sectores "necesitaron" padrones sin depurar para asegurarse
alguna posición. Tampoco podemos olvidar así como así la vergonzante asociación con De Narváez.

Entonces si hoy, finalmente, después de tantos golpes contra el "muro" de la
realidad (por no usar el "casco" de los principios),  se necesita depurar los padrones como
garantía de transparencia y como reflejo de una verdadera "depuración" de las conductas,
bajemos un poco de la motocicleta de las chicanas fáciles... ese método dejémoslo para el
gobierno nacional y sus parientes pseudo opositores.

Es verdad que al radicalismo hay que hacerlo con todos los radicales. Que vuelvan los que
quieran volver, haciendo el correspondiente "mea culpa". No vienen a salvar a nadie, el
radicalismo no necesita que lo rescaten de nada.

También es cierto, como decía Lebensohn en la década del cuarenta, "tenemos el radicalismo
lleno de conservadores". Por ello hay que demarcar las acciones y objetivos liberándolos de
los oportunismos electorales como, también, hace el gobierno y su parentela.

La política de alianzas ha de ser clara y no estar marcada por las encuestas. No busquemos
ser los voceros de los poderosos desencantados, esos mismos que, cuando gobernaba Raúl
Alfonsín (o antes a Illia) boicoteaban todo lo que podían porque sabían que era un gobierno que buscaba el beneficio de la sociedad y no de "los socios". Si esta actitud significa un concejalito
menos o una intendencia menos, bueno, será la voluntad del pueblo.

Adelante los que quedan... que se parta de una vez y deje de doblarse...

martes, 1 de mayo de 2012

El 1º de Mayo un día de lucha...

El 1º de Mayo no es un día para festejar sino para conmemorar y comprometerse. En 1886 los "Mártires de Chicago" fueron ajusticiados solamente por ser luchadores por los derechos de los trabajadores y, esencialmente, por su ideología anarquista. Esta corriente de pensamiento político fue deformada y simplificada haciéndola sinónimo de desorden y descontrol, cuando en esencia, es todo lo contrario. Promueve una sociedad tan organizada y justa que carecería de necesidad de tener "estado", "fuerzas de seguridad" y todo resabio de coherción y violencia. Más allá de la valoración que podamos hacer de este ideario, sus seguidores han dejado (y dejan aún) en la humanidad una enseñanza de integridad ética admirable.

Los Mártires de Chicago han dejado una enseñanza y un ejemplo que va más allá de los derechos que reinvindicaron (la jornada de 8 horas y el descanso semanal... hoy parece poco ¿verdad?). Su sacrificio deben ser un horizonte de compromiso con la justicia, el respeto por los demás y la necesidad que la ambición por el lucro tenga un límite... el límite de la dignidad humana.

Con afecto,

Luis Carlos Aguirre

Ver:
http://es.wikipedia.org/wiki/Revuelta_de_Haymarket#Las_condenas

https://docs.google.com/presentation/d/17H-o8Z1u_3jD1ekesbOMhmOFfzmjGp1tAk7YyC1FsPI/edit