domingo, 24 de junio de 2012

DE PADRONES, ELECCIONES INTERNAS Y DEMÁS PEQUEÑECES...



Gracias a www.forodefotos.com
No escribo estas palabras para que todos estén de acuerdo conmigo, tal vez logre que varios
(de ambos sectores en pugna) se sientan ofendidos.

Ha sido cuestionado el padrón interno del radicalismo para la elección de autoridades
partidarias. La Justicia Electoral ha suspendido el comicio.

Lo importante no es la anécdota, que hace que ambas listas se crucen acusaciones, con mayor
o menor dosis de chicanas  sin ningún destino útil, pues nadie convencerá a nadie.

Creo que lo importante es la concepción de partido que se tiene y su reflejo en las conductas.
Ambos sectores y/o partes de ellos, han sido aliados y adversarios sucesivamene desde los
albores del retorno a la vida democrática (y no miramos más atrás por dar un corte, porque hay
historia antes...).

Es por eso que hay que bajar el tono y debatir lo importante. Lo que pretende discutirse en
estos momentos es el radicalismo que queremos.

Pienso en una Unión Cívica Radical que, iluminada por sus principios y su protagonismo en la
historia de los argentinos, se ofrezca a la sociedad como una herramienta generadora de
transformaciones y reparaciones necesarias. Creo que estamos de acuerdo la mayoría en la
concreción de una sociedad en que la ética y la solidaridad sean el norte. Con un estado que
garantice los derechos de todos y procure nivelar las desigualdades.

Poder congeniar ese ideal con las ambiciones personales de sus dirigentes y militantes es el
desafío más complejo. Para ello siempre habrán de ponerse adelante los ideales y los
principios. Estos son más profundos que la posición sobre tal o cual tema...
Siempre el apuro de los impacientes o la necesidad de quienes necesitan vivir del
presupuesto ha tratado y, en los últimos tiempos ha logrado, acomodar las decisiones y
posiciones partidarias a sus necesidades pequeñas.

Si la Carta Orgánica establece las condiciones para estar o no en el padrón, ser o no ser
candidato o autoridad, hay que respetarlo. Hemos pasado infinidad de estados de
excepcionalidad en función de los intereses de grupos o dirigentes determinados.

Hoy entiendo que no podemos "premiar" a quienes se consideraron más importantes que el
partido y por necesidades electorales o de sostener una situación de poder, se fueron del
radicalismo y hoy pretenden volver para seguir utilizándolo en su beneficio. Ganen o pierdan
elecciones en sus pueblos, eso es anecdótico... mañana pueden perderlas por el mismo motivo
que las ganaron. No se hace política, al menos en el radicalismo debiera pensarse así,
solamente para acceder al poder sino para mejorar la sociedad en la que vivimos. El poder es
un medio, no un fin en la militancia que queremos.

En el pasado no muy remoto otros sectores "necesitaron" padrones sin depurar para asegurarse
alguna posición. Tampoco podemos olvidar así como así la vergonzante asociación con De Narváez.

Entonces si hoy, finalmente, después de tantos golpes contra el "muro" de la
realidad (por no usar el "casco" de los principios),  se necesita depurar los padrones como
garantía de transparencia y como reflejo de una verdadera "depuración" de las conductas,
bajemos un poco de la motocicleta de las chicanas fáciles... ese método dejémoslo para el
gobierno nacional y sus parientes pseudo opositores.

Es verdad que al radicalismo hay que hacerlo con todos los radicales. Que vuelvan los que
quieran volver, haciendo el correspondiente "mea culpa". No vienen a salvar a nadie, el
radicalismo no necesita que lo rescaten de nada.

También es cierto, como decía Lebensohn en la década del cuarenta, "tenemos el radicalismo
lleno de conservadores". Por ello hay que demarcar las acciones y objetivos liberándolos de
los oportunismos electorales como, también, hace el gobierno y su parentela.

La política de alianzas ha de ser clara y no estar marcada por las encuestas. No busquemos
ser los voceros de los poderosos desencantados, esos mismos que, cuando gobernaba Raúl
Alfonsín (o antes a Illia) boicoteaban todo lo que podían porque sabían que era un gobierno que buscaba el beneficio de la sociedad y no de "los socios". Si esta actitud significa un concejalito
menos o una intendencia menos, bueno, será la voluntad del pueblo.

Adelante los que quedan... que se parta de una vez y deje de doblarse...

martes, 1 de mayo de 2012

El 1º de Mayo un día de lucha...

El 1º de Mayo no es un día para festejar sino para conmemorar y comprometerse. En 1886 los "Mártires de Chicago" fueron ajusticiados solamente por ser luchadores por los derechos de los trabajadores y, esencialmente, por su ideología anarquista. Esta corriente de pensamiento político fue deformada y simplificada haciéndola sinónimo de desorden y descontrol, cuando en esencia, es todo lo contrario. Promueve una sociedad tan organizada y justa que carecería de necesidad de tener "estado", "fuerzas de seguridad" y todo resabio de coherción y violencia. Más allá de la valoración que podamos hacer de este ideario, sus seguidores han dejado (y dejan aún) en la humanidad una enseñanza de integridad ética admirable.

Los Mártires de Chicago han dejado una enseñanza y un ejemplo que va más allá de los derechos que reinvindicaron (la jornada de 8 horas y el descanso semanal... hoy parece poco ¿verdad?). Su sacrificio deben ser un horizonte de compromiso con la justicia, el respeto por los demás y la necesidad que la ambición por el lucro tenga un límite... el límite de la dignidad humana.

Con afecto,

Luis Carlos Aguirre

Ver:
http://es.wikipedia.org/wiki/Revuelta_de_Haymarket#Las_condenas

https://docs.google.com/presentation/d/17H-o8Z1u_3jD1ekesbOMhmOFfzmjGp1tAk7YyC1FsPI/edit

miércoles, 18 de abril de 2012

YPF, de ayer a hoy. El legado de Yrigoyen

 por Diego Barovero*



El descubrimiento del petróleo argentino en 1907 dió origen a una política nacional sobre los yacimientos; el presidente conservador José Figueroa Alcorta decretó la creación de una Reserva estatal sobre los mismos utilizando para ello la Ley de Tierras. Luego Roque Saenz Peña, a instancias de su Ministro de Marina Saenz Valiente creó en 1912 la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia. Al frente de esta repartición el Ing. Luis Huergo denunció en 1913 las maniobras de la Standard Oil tendientes a impedir la explotación estatal, mediante la obtención de concesiones sindicalizadas e inoperantes temporariamente, que abarcaban gran parte del territorio nacional y la casi totalidad de los territorios nacionales, en especial la Patagonia. Las maniobras para extranjerizar la extracción y explotación de nuestro petróleo fueron revertidas por el presidente radical Hipólito Yrigoyen, a quien debe reconocerse además como autor estratégico de una política petrolera con sentido nacional y estatal, circunstancia que se puso de manifiesto en la decisión de fundar  Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en 1922 casi sobre el final de su mandato.



Es que Yrigoyen fue el primer presidente en comprender en su real significado la trascendencia de la cuestión sobre el manejo petrolero y, especialmente, la importancia de su explotación exclusiva y soberana por parte del Estado Nacional, en cuanto a la captura de las rentas derivadas y su inversión en pos de la elevación del nivel de vida de los desposeídos, el crecimiento industrial con su paralela ruptura del modelo de la dependencia no competitiva vigente hasta entonces y la ocupación efectiva del territorio nacional en base a la explotación integral de los hidrocarburos.



Sostenía Yrigoyen que “A fin de evitar que se repita lo ocurrido con el suelo fiscal y conservar los beneficios del petróleo para el pueblo de la República, es menester organizar un régimen legal que consulte las exigencias del interés de la Nación, poniendo en manos del Estado el dominio efectivo de los yacimientos petrolíferos y confiriéndole el monopolio de su explotación y comercialización”.



Interesa señalar que los lineamientos de política energética enunciados por Yrigoyen siguen vigentes en la mayoría de los países del mundo; ya que como se sabe, el petróleo es un bien estratégico vinculado a los intereses vitales de las naciones.



La acción de Yrigoyen, de su continuador en la presidencia Marcelo T. de Alvear y del coronel ingeniero Enrique Mosconi el primer director de YPF permitieron que el 1º de agosto de 1929 se concretara la toma del mercado de los combustibles líquidos. Fue la culminación de un sueño soberano. Mosconi afirmaba: “El 1º de agosto de 1929 es una fecha memorable en la organización económica de la Argentina y por ende de la América del Sud”…”Un siglo antes se inició en el Plata el proceso de la independencia política de América Latina, en aquella campaña heroica que hizo sus primeras armas en San Lorenzo, tomó cuerpo en Chacabuco y Maipú y, luego de pasar por Lima, termina en Junín y Ayacucho, cerrando allí el período de dominación de España en el Nuevo Mundo. Pues bien, a semejanza de aquel gran movimiento continental que dio independencia política a nuestro continente, se encuentra en marcha el movimiento queterminará conquistando la independencia económica para nuestra América”…”El primer capítulo tiene realización feliz en Buenos Aires el 1º de agosto de 1929, fecha en que nuestro país rompe los trusts petrolíferos que hasta entonces impusieron sus exigencias y da a la América Latina el ejemplo y el impulso inicial del movimiento que se ha transmitido a algunos países hermanos, México, Colombia y Uruguay, entre ellos y que se propagará irremisiblemente a los demás pueblos de nuestra raza, hasta el establecimiento de la independencia integral de Sud América. Esta visión no encuentra fantasía ni ultra optimismo como parecía en el año 1922, cuando anunciamos que en nuestro país abatiríamos los trusts, proyecto que se imaginó fantástico pero que fue realidad magnífica siete años después”….”desde el 1º de agosto de 1929, fecha en que los trusts inglés y norteamericano quedan definitivamente rotos en nuestro país, los habitante de la República no sufren más imposiciones que las emanadas de su propio gobierno que decide libre de ingerencias extrañas en todo lo relativo al combustible líquido y empiezan a volcarse tierra adentro los millones que hasta entonces tomaban el camino del mar”…”La República Argentina se ve libre de todo peligro y acechanza que pudiera perturbarla o detenerla en su marcha a su futuro engrandecimiento y bienestar”. Quedaba pendiente la segunda parte del Plan de Yrigoyen y Mosconi: la nacionalización del petróleo y la expulsión definitiva de los trusts internacionales; no cuesta mucho entender la injerencia de las petroleras privadas extranjeras en el golpe del 6 de septiembre de 1930.



La Ley de Nacionalización que no pudieron conseguir Yrigoyen y Alvear se plasmó en el artículo. 40 de la Constitución Nacional de 1949. El autor del mencionado artículo fue el miembro informante de la mayoría de la Comisión Revisora de la Constitución Arturo Sampay, destacado constitucionalista, a quien junto con el Presidente de la Convención –y también Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Domingo Mercante- se debe su inclusión. “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación…”. Decía Sampay: “No puedo menos que recordar con emoción a aquel gobernante argentino, Hipólito Yrigoyen, que pocos meses antes de su derrocamiento decía `que el subsuelo mineral de la República no puede ni debe ser objeto de otras explotaciones que las de la Nación misma`.



Esos lineamientos trascendieron las diferencias partidistas a través de varias décadas en la República Argentina hasta el advenimiento de la gestión peronista de Carlos Menem y desde entonces han continuado casi sin interrupción hasta la decisión presidencial anunciada ayer por Cristina Fernández al intervenir la empresa cuyo paquete accionario mayoritario detenta una empresa privada española y enviar un proyecto de ley al Congreso para recuperar YPF y la renta hidrocarburífera para la nación.



La existencia de una YPF nacional estatal le permitió a la Argentina lograr no solamente un cierto grado de desarrollo económico y equidad social, sino también construir hasta 1989 la casi totalidad de la infraestructura energética –reservas, ductos troncales y auxiliares, represas hidroeléctricas- y vial y la colonización de zonas desérticas como la Patagonia, a la par que permitían el financiamiento de los servicios públicos esenciales, tales como electricidad y transporte. A todo eso renunció nuestro país a partir de la implementación de una política privatista a ultranza desde los años 90, cuyos efectos nocivos al interés nacional pueden empezar a ser revertidos a partir de una decisión política acertada del gobierno que merece el consenso generalizado de las fuerzas políticas populares y democráticas argentinas.



*El autor es abogado, historiador y vicepresidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano Ley 26040
de Diego Barovero, el Martes, 17 de abril de 2012 a la(s) 18:18 · Subido a Facebook por "UCR Modeso", muchas gracias.

martes, 10 de abril de 2012

Semana Santa 1987

 
El mes de abril de 1987 fue especial para toda la sociedad argentina. Luego de los acontecimientos que demostraron una reafirmación de la voluntad de continuar y profundizar la democracia recuperada en 1983 hubo versiones, rumores, "reescrituras"  tendientes a desacreditar esta circunstancias. La "cultura del proceso" seguía (y sigue) trabajando por sostener las prebendas de los privilegiados convirtiendo la vida democrática en una liturgia vacía de contenido para hacerla funcional a sus intereses. Esto sobrepasa la competencia electoral de los partidos y grupos políticos.

Es necesario recordar que aquel levantamiento tuvo origen en la negativa de un oficial del ejército (el mayor Barreiro) a presentarse a declarar en una causa por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, desconociendo la jurisdicción de los jueces civiles sobre los militares. En vez de presentarse al juzgado se refugió en una unidad militar de Córdoba y esta se autoacuarteló negándose a entregar a Barreiro a las autoridades judiciales. En solidaridad con esta actitud de Infantería de Campo de Mayo se sublevó liderada por el entonces teniente coronel Rico. Se los llamó
"carapintadas" por usar el camuflaje de combate durante el alzamiento.

De cualquier manera lo que pretendo es contar los recuerdos de militancia de aquellos días en el "pueblo chico", en el ámbito de actuación que teníamos como miembros de Como el foco principal de ese primer alzamiento contra la democracia luego de 1983, estaba localizado en de Infantería de Campo de Mayo, nuestra presencia estaba en la primera línea puesto que este acantonamiento militar es parte del territorio de nuestro municipio (tanto de General Sarmiento en aquel tiempo como en la actualidad del municipio de San Miguel).[1]

El gobierno municipal de aquel tiempo era del justicialismo. El Intendente era un viejo militante peronista, Remigio López, exponente de una generación de luchadores que habían entendido que la democracia excedía la competencia partidaria y en esos tiempos fundacionales de la nueva democracia supo estar a la altura de los acontecimientos. El radicalismo tenía una importante representación institucional con diez bancas sobre las veinticuatro del Concejo Deliberante[2]. Asimismo el gobierno provincial y nacional eran radicales. Las relaciones con el peronismo local, vistas a la distancia, eran cordiales dentro de una competencia que, además de los condimentos folclóricos, contenía un profundo compromiso con las instituciones. Esas actitudes irían cambiando luego,  con la irrupción del "menemismo-duhaldismo" (1989 en adelante)... pero eso es una historia posterior.

El temor a un avance de los sublevados sobre las instituciones locales (todavía estaban frescos los acontecimientos del gople de 1976) generó un especial compromiso de los militantes locales. Es por eso que se acordó con el oficialismo local que la militancia, especialmente la juvenil, debía "cuidar" el municipio.

Las juventudes de ambos partidos no se hicieron esperar. Los muchachos de la jotapé "coparon" el departamento ejecutivo y los radicales nos "acantonamos" en el Concejo Deliberante (en ese entonces en el primer piso del viejo palacio municipal de la calle Sarmiento 1551 de San Miguel).

Durante los días que duró la sublevación permaneció la municipalidad de General Sarmiento "custodiada" por las juventudes políticas, especialmente por la de los partidos mayoritarios: y Ambos grupos competían por tener mayor presencia y organización para enfrentar un acontecimiento del que no se sabía cómo continuaría.[3]

Otros muchachos, más fogosos, se sumaron a la multitud que se agolpó frente a los portones de de Infantería, dentro de Campo de Mayo. "Cara a cara" con los "carapintadas" los invitaban en todos los tonos a deponer su actitud. Hubo, incluso, una delegación oficial del Concejo Deliberante, en que miembros de ambos bloques instaron a los militares sublevados a aceptar el orden constitucional y respetar el accionar de la justicia.

Había un gran compromiso pero también temor. La dictadura era muy reciente, el juicio  a las juntas militares había ocurrido hacía pocos años y el pensamiento totalitario era aún muy fuerte en la oficialidad. Esto hacía temer que una nueva ruptura del orden constitucional fuera más sangrienta y dura que el horror del que se acababa de emerger.

Puedo recordar algunas personas y algunas circunstancias anecdóticas que reflejan el estado de tensión en que se vivía. Frente a Campo de Mayo un militante radical muy comprometido, vinculado al sector interno conocido como "Junta Coordinadora", tenía una ferretería[4]. Este negocio servía como lugar de reunión habitual de sus amigos y correligionarios. Durante esos días de la sublevación estuvo especialmente concurrido por todos, los de la coordinadora o de quienes no lo éramos. También era habitué un comerciante vecino recién incorporado al radicalismo. Este vecino, cuando la situación no se resolvía y los militares no deponían su rebeldía, preguntó muy seriamente "por las armas de "... los amigos se miraron entre ellos sorprendidos y le respondieron que "no había armas de " ante la insistencia del "nuevo correligionario". Con el paso del tiempo se supo que este vecino en realidad era miembro de los servicios de inteligencia que se había "incorporado" a pensando en la leyenda de "los montoneros de Alfonsín" (una de las tantas tonterías inventadas por la derecha totalitaria en aquel tiempo).

También recuerdo que el entonces Subsecretario de Interior, vecino del distrito (Francisco "Lito" Mugnolo) le pidió a los militantes que fueran a ver qué ocurría en Zárate con la unidad militar al mando del general Alais que debía reprimir el alzamiento y no llegaba nunca. El entonces concejal Luis "Beto" Vásquez y el Secretario General de ., Edgardo "Ruso" Ostrowsky, fueron hasta el lugar. Pudieron informar a su regreso (no había celulares en aquel entonces) que los militares encargados de la represión del alzamiento estaban acampados en Zárate "tomando mate". Es decir, no reprimirían a sus camaradas...

Estos hechos ocurrieron esencialmente entre el jueves santo (16 de abril) y el domingo de pascua (19 de abril) de 1987[5]. Para el sábado el tema estaba estancado, evidentemente el general Alais y sus tropas no llegarían nunca. Se convocó a la ciudadanía a de Mayo para el día siguiente. Allí estuvimos los militantes desde la mañana. El Presidente salió al balcón y anunció que concurriría personalmente a instar a los sublevados a deponer su actitud. Un gran silencio invadió no solamente a la multitud sino al estado de ánimo de todos. Se vio partir el helicóptero y recuerdo el estado de tensión y angustia en que quedamos todos. Muchos pretendían "acompañar" al Presidente Alfonsín, pero se pedía especialmente que nadie se moviera de la plaza. Transcurrieron las horas hasta que, de regreso, el Presidente, acompañado por dirigentes de la oposición y de , anunció el fin del alzamiento y el apresamiento de los confabulados.

Lo demás es historia de otro orden. Si bien tenemos nuestra opinión formada, sabemos de la valentía y firmeza del Dr. Alfonsín (confirmada en estos días por el propio Rico) que no cedió a las pretensiones de los carapintadas. Las leyes posteriores eran consecuencia de lo establecido en la plataforma partidaria sobre el tema. Pero todo esto no es tema de estas líneas que, simplemente, pretende recapitular recuerdos de la "militancia hormiguita" (al decir de una militante de aquel tiempo), la de a pié, la todos los días. Es de destacar que, en aquellos años, la militancia política no era una "profesión" sino una actitud de vida, un compromiso que se ejercía cotidianamente. Al comité se iba luego de salir del trabajo o de volver de la facultad. Cosas del pasado...[6]

Luis Carlos Aguirre

Ver también: No hay sangre en la Argentina - 1987 (por "Javier Roldán):

https://drive.google.com/file/d/0B1mUZSsZWVpieWllRVZuZG5EMk0/view?usp=drivesdk&resourcekey=0-oYfalov-VGPYvS32LVo-eQ


[1] En 1995 el Partido de General Sarmiento fue dividido en tres: San Miguel, José C. Paz y Malvinas Argentinas.

[2] Los concejales radicales de aquel primer Concejo Deliberante de la democracia recuperada: BENEMIO, Francisco Pablo (Coco); VASQUEZ, Luis (Beto) Alberto;SARLI, Elcio Alcides; FRANCO, Leopoldo; MARTINEZ, Edgardo Aníbal; GIACOY, Alberto (Beto); DE BRITO, Angel Mario; NIETO, Rodolfo Guido; TAVELLA, Eduardo Alberto; RODRIGUEZ DE FERIOLI; Haydée.

[3] Entre los jóvenes radicales había un estudiante de medicina de la localidad de Muñiz, Gustavo Isla Casares que había previsto la posibilidad de tener que atender heridos y reunió elementos para esa eventualidad. No se lo tomó muy en serio en esos momentos, pero su preocupación no era tan alocada.  Este muchacho, en los años siguientes, luego de recibirse de médico se inscribió en y actuó en de El Salvador. Fue muerto por el ejército salvadoreño junto a unas religiosas acusándolos de pertenecer a la guerrilla que en aquel tiempo actuaba en la zona selvática.

[4] Se trata de Héctor David Suárez. Con él se reunían los amigos del “Ateneo Juan N. Taborda” representantes de la “Junta Coordinadora” en la ciudad de Bella Vista. Militaban de manera destacada en él Don Benancio Acosta (así con “B” larga) (que fuera concejal en la década del ’60), sus hijos Humberto y Carlos Juan, Don Mario Villalba y sus hijos, principalmente Carlos. Muchos de ellos aún militan y son un punto de referencia del radicalismo de su pueblo.

[5] Obviamente nos referimos al calendario litúrgico católico de rito latino.

[6] Puedo recordar algunos nombres de militantes juveniles de aquel tiempo que, espero no generen polémica entre los que menciono y los que olvido: Rubén Perissé (miembro del Comité de Juventud, llegaría con el tiempo a ser concejal), Silvia Fernández, Ani Olachea, Alfredo Olachea (hijo), Osvaldo Cañelas, Fernando Voces, Juan Alberto De Franco,  Ernesto Suárez, Claudia Alonso (la militante hormiguita), Claudia Campdepadrós, Marta Santaliestra, Fabián Cabo, Orlando Arrúa, Leandro y Claudio Manassali, Jorge (Pitufo) Naveda,  Nacho Edorna y su esposa Susana, Eduardo Martínez, Silvia Balbi, Juan Manuel Messiga, Horacio Biaggini, Santos Isasi, Adriano Markulin, Gustavo Isla Casares, Marcelo Di Mario, Sergio Rodríguez, Haroldo Villafranca, Alejandro Bargueño, “El Gaucho” Soraidez…, Hernán Rodríguez, "El Sordo" y Sandra, Jorguito Cunto, Hernán Paz, Graciela S. Blanco, Adriana Medina.

domingo, 11 de marzo de 2012

Recordando a don Raúl...




El 12 de marzo puede ser una oportunidad de recordar a don Raúl Alfonsín. Recordar su cumpleaños sin él presente parece no tener sentido más que para sus seres queridos. Para el resto podría esperarse una fecha que, incluyendo su protagonismo, nos ayude a ver su legado político y ético.


Podría pensarse en el 10 de diciembre. Esa fecha que, siendo presidente electo, determinó para asumir sus funciones es todo un mensaje. En el momento de tomar la decisión fue un símbolo, el primer (o tal vez el segundo) "mazazo" al poder de facto que pretendía condicionar la consolidación institucional de la república. Haber elegido el día internacional de los Derechos Humanos fue un desafío y un programa de acción, mal que les pese a los que aún pretenden ponerlo en duda.



Pero se da la oportunidad de plantearlo en esta fecha, en que vemos una "forma de ejercer el poder" bastante alejada del estilo de don Raúl, más allá de no poner en duda en absoluto la legitimidad de origen que tienen las actuales autoridades.

 Lo importante de los hechos y actitudes del pasado es que nos sirvan para entender y reorientar el presente.

En un trabajo realizado en 1989  para los estudiantes secundarios, subido a este "blog”, repasamos las propuestas electorales del radicalismo para las elecciones de 1983. En una síntesis de cien puntos podían resumirse las propuestas y fue muy sencillo para quienes militábamos en aquel tiempo, recorrerlas y analizarlas. Remito a ese modesto trabajo para el recuento general de su paso por el gobierno[u1] . Pero su presencia en el Poder Ejecutivo Nacional fue mucho más que eso.

Un "estilo" de ejercer el poder y de plantear la cuestión política. Antes de asumir ofreció a su principal contrincante en las elecciones, el Dr. Luder, a presidir la Corte. En la representación institucional como en las cuestiones políticas, siempre buscó la integración y la unidad nacional. El mentado "tercer movimiento histórico" que fuera planteado en aquel momento, no pretendía armar un "supra-partido" sino poner por delante los temas esenciales de la nación para que, cualquiera fuese quien ejerciera el poder, esos temas estuvieran por delante. Las miserias humanas no permitieron que esas propuestas se afianzaran. Quienes solamente están pensando en el poder como plataforma para sus pequeñas ambiciones lo impidieron.


Sin embargo don Raúl no se dio por vencido. En la primera oportunidad, cuando el presidente que estaba en el poder necesitaba modificar el texto constitucional para ser reelecto, aprovechó para legar a la institucionalidad un "proyecto de acción" que se plasmó (con imperfecciones, por supuesto) en la Constitución de 1994. No vamos a enumerarlos aquí. Tome cada cual el texto y analícelo... hay mucho para construir a partir de él. Mucho para comprometerse y luchar.

 El gran gesto de don Raúl fue el de integración, dejando afuera la idea de "ajuricidad", es decir de burlar las normas, de convertir los derechos y deberes consagrados en las leyes en papeles mudos, en letras escritas en alguna lengua muerta del pasado. No debemos tomarlo así. Son un horizonte, un programa de lucha para el presente.

 La unidad en la diversidad, el respeto por el otro aunque piense diferente, el respeto por las leyes, la búsqueda de cambios sociales y políticos que promuevan el bienestar general y garanticen la dignidad de los individuos y de los grupos sociales por sobre los grupos de poder de facto.

Lograr una sociedad integrada, en que el Estado promueva la nivelación de las desigualdades y garantice los derechos y obligue a los deberes de todos. Parece una definición de manual escolar, pero ha de ser el principal objetivo de todo gobernante de todos los niveles (desde un modesto Concejo Deliberante hasta la Presidencia de la Nación). También ha de ser un “lema” de todos los ciudadanos desde la más tierna edad.

 Esta lógica de “amigo-enemigo”, de “vamos por todo” que se ha impuesto, genera una violencia conceptual innecesaria y, lo que es peor, dañina para las instituciones y para el pueblo en general. Pensar una sociedad en que solamente estén “los amigos” y los demás “afuera” (o “abajo…”) es una lógica de patoteros, así nada se puede construir que sea duradero. La sociedad hay que construirla con todos, no puede “eliminarse” al que piensa diferente (ni siquiera hoy se considera al que puede “pensar parecido”).

Creer que la legitimidad obtenida por los resultados electorales genera impunidad para subirse a las leyes y las instituciones, manipulándolas  en beneficio propio y de “los amigos” es una tentación en la que han caído quienes ejercen el poder en los últimos tiempos.

Esto, como se ha dicho, genera una violencia latente que en cualquier momento y por la razón más nimia, explota y se lleva en la explosión a todos… Es la invitación a los nostálgicos de las dictaduras.

La sencillez republicana y la ética han de recuperarse con urgencia. Es lo que distingue a las sociedades serias, las que basan el progreso en el esfuerzo y hacen que los gobernantes sean un emergente sano de su pueblo, sin importar demasiado sus nombres o su personalidad, respetuosos de las normas y de sus conciudadanos.

Recordar a don Raúl, como a todas las grandes personalidades, no debe ser un ejercicio de nostalgia sino una oportunidad para ver en su legado y en su conducta un desafío para el presente.

Es imprescindible pensar una actitud nueva que supere este festival de corrupción y soberbia que ningún porcentaje electoral puede justificar.

Tal vez no sea oportuno decir estas cosas, pero me parece que es imprescindible.




 [u1]“Bosquejo histórico de la Unión Cívica Radical”

miércoles, 18 de enero de 2012

DON ARTURO U. ILLIA... UN RUMBO A SEGUIR....

"Siempre la historia vence a la muerte..." Esta frase de don Arturo, además de un legado filosófico, es una lección política para los apurados que solamente piensan en las próximas elecciones.

Don Arturo fue mucho más que un gobernante honesto. Representa lo más clásico y lo más noble de las tradiciones democráticas sudamericanas.

Su paso por la función pública fue una demostración de lo que anunciaba en su discurso de asunción como presidente:  "hacer entre todos la verdadera revolución en paz..."  Decir esto en medio del contexto internacional de 1964 era todo un desafío. Y él afrontó el desafío.

Sus posiciones internacionales marcaron un rumbo (y siguieron un rumbo, el que había
iniciado Yrigoyen: "los pueblos son sagrados para los pueblos como los hombres son sagrados
para los hombres...").

Sus medidas en el orden nacional generaron un bienestar y un
progreso que los distraídos se lo atribuyeron al régimen militar que lo desplazó del
gobierno y comenzó a dilapidar un legado que, aún hoy, seguimos añorando.

Su respeto por las libertades no fue un signo de debilidad, como pueden pensar los
pragmáticos y los pícaros, sino una demostración de verdadera fortaleza...

Recordar hoy a don Arturo es comprometerse a continuar su legado. Su pensamiento, absolutamente vigente para que nos ilumine y su conducta para que nos haga confiables.

Otra Argentina es posible, pero habrá de construirse desde el corazón y la decisión de cada ciudadadno que se decida a serlo...

Gracias, don Arturo...

viernes, 1 de julio de 2011

1 de Julio de 1896, muere Leandro N. Alem, fundador de la Unión Cívica Radical

Diario "LA NACIÓN":

LEANDRO ALEM: LA TRAGEDIA DE ANOCHE

¿Cómo había ocurrido la catástrofe? El doctor Leandro N. Alem había dado fin a su existencia, disparándose dentro del coche que lo conducía al Club del Progreso, un tiro en la sien derecha. Cuando el portero del Club abrió la portezuela del carruaje, el tribuno popular, el agitador, el caudillo, era cadáver.
Ese cadáver fué piadosamente subido a uno de los salones del club, colocado sobre una mesa, cubierto el rostro varonil con el poncho de vicuña, semivelado así a la gente de todas las opiniones que acudía a saludarlo con lágrimas en los ojos.
Se había suicidado Alem. Leandro Alem, el de las largas barbas plateadas ya, el de los ojos vivos y fulgurantes, el de la palabra vibrante y perentoria, el caudillo, el jefe, el hombre de la calle y de la plaza pública, que arrebataba a las multitudes cuando les hablaba por ellas, cuando los llevaba adonde él quería llevarlas, casi ídolo, con su ascético rostro, con su vida clara, con su altruismo extraño, y así ha muerto, tendido sobre una mesa, cubierta la cara ensangrentada con el poncho de vicuña de sus amores nacionales.
¿Por qué? Todos preguntaban el por qué, todos querían conocerlo, y hubieran cuestionado al cadáver si hubiera podido contestar, y quedaban mudos ante ese enigma. ¿Cómo, cuando se es jefe de un partido poderoso, cuando se influye en los destinos de una Nación, cuando se ha llegado a una popularidad, casi sin precedentes, se puede cortar así el hilo de una existencia, saltar así a la nada, romper así con todo lo que sonríe y lo que promete ? ...
Hombre maduro, el doctor Alem había visto muchas cosas, había pulsado muchas pasiones, había hecho muchos sacrificios, y llegado el momento del balance se había encontrado él solo en pérdida, después de haber puesto casi todo el capital.
Muere en su teatro, en la calle de sus triunfos y las causas de su muerte no han de conocerse tal vez por entero.
Es un hombre de abnegación y convicciones que se mata, y cuya muerte produce honda sensación en amigos y enemigos; un luchador que supo estar en pugna con todo lo existente que le parecía malo, rodearse de una aureola popular, significar por sí mismo, encarnar en su persona todo un partido y obligar a los demás a considerarlo un bienintencionado pasionista, pero que todo lo supeditaba al bienestar común; un caudillo por su exterioridad y su psicología, término extremo y necesario para el desenvolvimiento de un país democrático como el nuestro.
Aún los que no estaban de acuerdo con su lucha, han de ver que su actitud estaba informada por una pasión sincera y, aunque excesiva, nunca inspirada en un propósito de medro personal.
Cuando la candidatura de uno de sus amigos políticos a la Presidencia de la República él supo desligarse orgullosamente al creer que se tomaba un mal camino y el pueblo le llamó austero.
Más tarde se entregó en cuerpo y alma al triunfo de la revolución del 90, y luego siempre lleno de las mejores intenciones, ofuscado sólo por su pasión de ir ligero, de saltar obstáculos, de llegar a pesar de todo y perentoriamente al fin, si contribuyó a la escisión y pérdida de fuerzas de la Unión Cívica, fué con el ansia de crear un partido formidable que arrasara con todo de una vez y llegar a la conquista del ideal democrático, con una sola carga de sus decididas huestes.
¡Ay! Eso era imposible y las dificultades se han ido aumentando, amontonando hasta formar barrera insalvable; no triunfa ya en nuestro siglo lo que no se ajusta a la evolución, lo que no la sigue, lo que no se vale de ella.
El doctor Alem se inició muy joven en la vida pública, en épocas en que se creía necesaria la violencia y desde un principio hízose notar por su carácter que significaba siempre una manera terminante y absoluta.
Su nombre era conocido y relativamente popular antes del 90 en que alcanzó ultísima figuración y representó en su persona el grupo numeroso de los excesivos, de los que querían llegar a saltos al ideal, contra la regla de la naturaleza.
Llegó así, lejos del gobierno, repudiándolo siempre, deseándolo mejor, libre de tachas mejor dicho, a gozar de una rara popularidad que lo ha acompañado hasta el último día de su vida y que hará que la noticia de su suicidio cause verdadero estupor y provoque una extraordinaria manifestación de duelo.
Anoche, cuando corrió la triste noticia no había quien no se negase a creerla; cuando el convencimiento llegaba, surgían siempre frases de amargo pesar de todos los labios, porque al fin es uno de los nuestros, un hijo de la tierra, un genuino representante de las cosas que fueron y aún son, el que a la hora de esta, yace sobre una mesa del Club del Progreso con su rostro enjuto y su luenga barba casi blanca, cubierto con el poncho de vicuña de sus amores nacionales el que lo acompañó a los atrios de las elecciones sangrientas o a los congresos de debate tranquilo.
¡Duerma en paz Leandro Alem ! Que el descanso eterno la compense de su lucha contínua. En nuestra historia tiene un puesto, su nombre vivirá y hoy no habrá en toda la República quien no lamente su trágica muerte y rinda tributo a sus virtudes.
Alma noble, luchador incansable, hombre de raro temple, librado a los embates de la suerte pocas veces propicias ha llegado al término de su carrera con la estimación de propios y extraños y sin duda por eso en su rostro demacrado y en sus blancas barbas hay aún, después de la muerte, un sello de placidez y de entereza.
¡Duerma en paz Leandro Alem! "
(La Nación, 2 de julio de 1896.)

 
Esta nota que he transcripto pertenece al día siguiente del suicidio del Dr. Leandro Alem, y elogia la figura del prócer que ya en vida gozaba de increible popularidad. Se decía que los jóvenes se congregaban en multitudes, y lo seguían a Alem por todos su recorridos ciudadanos, hasta animarse a pedirle una palabra de aliento, que el Maestro nunca retaceaba. Esto lo cuento un gran político argentino y diputado nacional que en su juventud formaba parte de esos jóvenes que seguían a Alem: el socialista Alfredo Palacios.
Este panegírico de La Nación no podía obviar las críticas que aún en vida le hiciera Mitre a Alem. En varios pasajes, el espíritu reaccionario y conservador de 'La Nación', presagia la derrota del ideario alemniano, cosa que la Historia terminará por refutar en forma grandilocuente.
Matías Bailone

http://www.historia.radicales.org.ar/alemsuicidio.htm